Incomprensible amor
miércoles, 22 de abril de 2026
Oración
Amado Señor Jesús, gracias por tu obra en mí. Me tocaste con ternura y con tu amor incomparable, suficiente para levantarme de mi condición de pecador y darme una nueva esperanza. Gracias porque con tu obra en la cruz, derrotaste las tinieblas, al pecado y me diste una vida nueva, fortaleciste mis manos débiles, afirmaste mis rodillas y me colocaste en lugar espacioso y seguro, en la Roca firme que eres tú Señor, gracias por consolarme y animar mi corazón, amén.
Lee la Palabra de Dios
“para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: He aquí mi siervo, a quien he escogido; mi Amado, en quien se agrada mi alma; pondré mi Espíritu sobre él, y a los gentiles anunciará juicio. No contenderá, ni voceará, ni nadie oirá en las calles su voz. La caña cascada no quebrará, y el pábilo que humea no apagará, hasta que saque a victoria el juicio. Y en su nombre esperarán los gentiles”. Mateo 12:17-21
Reflexiona
Mateo aprovecha para señalar una vez más que Jesús estaba cumpliendo las profecías mesiánicas, dichas por el profeta, en Isaías 42:1-4. La palabra “siervo” viene del griego “páis” que significa niño, lleva la idea de una relación tierna entre padre e hijo. Esta profecía identifica al siervo ideal de Jehová con nueve características que apuntan a Jesús: Tres de las expresiones tienen que ver con la iniciativa de nuestro Padre Dios al pensar en su plan de Salvación para la humanidad caída: Su “siervo” (su Hijo), es el escogido, el Amado y el Ungido por el Espíritu y seis expresiones describen el carácter y ministerio del siervo: obediencia radical, complacencia al Padre, mensajero, pacífico y suave, de trato delicado, obtendrá la victoria y es la esperanza de las naciones.
“La caña cascada y la mecha que humea” son figuras de personas débiles y frágiles, de poca fe. Jesús trataría a tales personas con sumo cuidado y delicadeza para no herirlas, ni desanimarlas, con un amor incomprensible. Un contraste con el concepto que tenía el pueblo de Israel sobre el Mesías que esperaban, que pensaban que era un político-militar que llegaría con mano fuerte y conquistaría con armas de guerra. Nunca se imaginaron que el triunfo del juicio se refería a la cruz y a la resurrección de Jesucristo, que trajo perdón de pecados, vida eterna y victoria sobre Satanás y sus huestes, Colosenses 2:13-15. El resultado final es que las naciones, los gentiles pondrán su esperanza en Él.
Jesús vino a traer justicia a la humanidad y nos mostró cómo vivir de tal manera que expresemos el amor, tanto a Dios como a nuestros semejantes. En su vida terrenal, no se enfrentaría con nadie, ni gritaría de forma que se le oyera en las calles, nunca se pelearía con la gente. En Él se dio la inalterable serenidad del que busca conquistar mediante el amor a quienes lo escuchan.
Así como esa caña cascada quizás muchos estén astillados, heridos y no pueden mantenerse firmes, y necesiten ser sujetados o vendados. Y quizás muchos como el pábilo pueden estarse apagando, porque están faltos de combustible, faltos de la llenura del Espíritu Santo, o desanimados por las tormentas de la vida y necesitan ser limpiados, restaurados y nutrirse de Cristo para volver a dar luz.
El testimonio de una persona puede que sea vacilante y débil; la luz de su vida puede que sea parpadeante; pero Jesús vino para animar, por eso dijo con comprensión: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga”. Mateo 11:28-30. Jesús jamás extinguirá la llama vacilante, sino que la cuida para que vuelva a dar luz más fuerte y brillante.
Jesús es nuestra esperanza, en Él, Dios se acerca a cada persona, ofreciendo su incomprensible amor, un amor que excede nuestro entendimiento.
Alaba a Dios
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