Mi esperanza está en Jesús

miércoles, 17 de junio de 2026

01

Oración

Padre, hoy vuelvo mi mirada hacia ti, pues entiendo que solo en tu presencia encuentro el descanso que necesito. Me rindo a tu voluntad y te pido que dirijas mi vida conforme a tus propósitos. Amén.
02

Lee la Palabra de Dios

“Sálvame, oh Dios, Porque las aguas han entrado hasta el alma. Estoy hundido en cieno profundo, donde no puedo hacer pie; He venido a abismos de aguas, y la corriente me ha anegado. Cansado estoy de llamar; mi garganta se ha enronquecido; Han desfallecido mis ojos esperando a mi Dios”. Salmos 69:1-3
03

Reflexiona

Hay heridas que llevamos en el alma y que, en ocasiones, resultan difíciles de describir. Pueden surgir a causa de una ruptura amorosa, la pérdida de un ser querido, conflictos o diversas circunstancias dolorosas. Sin embargo, cuando buscamos refugio en el Señor y acudimos a su Palabra en busca de consuelo, encontramos verdades que traen sanidad a nuestro corazón, pues nos recuerdan en quién debe estar puesta nuestra esperanza.

En el Salmo 69, vemos a David derramando su corazón delante de Dios. No conocemos con certeza qué provocó su aflicción, pero sí podemos observar sus efectos: llanto profundo, agotamiento, y una sensación de desamparo, o falta de apoyo de quienes lo rodeaban. El salmista compara su situación con la experiencia de hundirse en un fango profundo del que no puede salir por sí mismo, pues necesita la ayuda de alguien que lo rescate. Al concentrarse en su sufrimiento, llega a percibir que no hay salida. Y, siendo sinceros, ¿quién de nosotros no ha atravesado momentos que parecen superarnos por completo?

Pero gracias a Dios por Jesucristo, quien nos dejó a su Santo Espíritu, el Consolador, para rescatarnos cuando nuestra alma se encuentra sumergida en el pozo de la desesperación.

Por medio de las Sagradas Escrituras, el Espíritu Santo nos recuerda que el único capaz de darnos verdadero reposo, aun en medio de la prueba más difícil, es el Señor. Por eso Jesús nos dice: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28). El descanso que nuestra alma necesita no depende de que desaparezcan las dificultades, sino de permanecer en Él. Así como los árboles plantados junto a corrientes de agua permanecen firmes y dan fruto, nosotros podemos perseverar porque estamos arraigados en Cristo, la vid verdadera.

Así mismo, el Espíritu Santo nos recuerda que podemos declarar confiadamente que el Señor es nuestro ayudador, nuestro apoyo, y quien nos sostiene en medio de la adversidad (Hebreos 13:6; Salmos 18:18).

Hermanos, el propósito de Dios para nosotros, en este día, es que dejemos de fijar nuestra mirada en los problemas, en quiénes los provocan, en las pérdidas o en cualquier situación adversa. Cuando centramos nuestra atención únicamente en esas realidades, corremos el riesgo de perder la esperanza y caer en la tristeza o el desaliento.

04

Alaba a Dios

Alabanza: Mi esperanza está en Jesús
05

Comparte

¿Te bendijo este devocional? Compártelo con alguien que lo necesite.

Devocionales relacionados

Incomprensible amor

“para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: He aquí mi siervo, a quien he escogido; mi Amado, en quien se agrada mi alma; pondré mi Espíritu sobre él, y a los gentiles anunciará juicio. No contenderá, ni voceará, ni nadie oirá en las calles su voz. La caña cascada no quebrará, y el pábilo que humea no apagará, hasta que saque a victoria el juicio. Y en su nombre esperarán los gentiles”. Mateo 12:17-21

Mateo aprovecha para señalar una vez más que Jesús estaba cumpliendo las profecías mesiánicas, dichas por el profeta, en Isaías 42:1-4. La palabra “sier...

¿Abrumado?

“En la multitud de mis pensamientos dentro de mí, tus consolaciones alegraban mi alma.” Salmos 94:19

En zonas montañosas, altiplanos y valles húmedos, en ocasiones se presenta la niebla o neblina. Quizás en algún momento de tu vida habrás podido ser tes...

Enséñanos a vivir por fe

“Y he aquí había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, y este hombre, justo y piadoso, esperaba la consolación de Israel; y el Espíritu Santo estaba sobre él. Y le había sido revelado por el Espíritu Santo, que no vería la muerte antes que viese al Ungido del Señor. Y movido por el Espíritu, vino al templo. Y cuando los padres del niño Jesús lo trajeron al templo, para hacer por él conforme al rito de la ley, él le tomó en sus brazos, y bendijo a Dios, diciendo: Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra; porque han visto mis ojos tu salvación”. Lucas 2:25-30 “Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra. Porque los que esto dicen, claramente dan a entender que buscan una patria; pues si hubiesen estado pensando en aquella de donde salieron, ciertamente tenían tiempo de volver. Pero anhelaban una mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad”. Hebreos 11:13-16

¿Quién era Simeón? La Biblia solo dice que era un hombre justo y piadoso que vivía esperando la promesa de un Mesías y que el Espíritu Santo estaba sobr...