Cuando las emociones nos arrastran

jueves, 18 de junio de 2026

01

Oración

Padre, confieso que en este momento, mis emociones quieren arrastrarme hacia lugares a los que tú no me has llamado. Te pido que sea tu Espíritu Santo quien guíe mi vida y me lleve a las profundidades de tu intimidad, pues solo allí mi alma encuentra reposo y mi corazón permanece firme. Amén.
02

Lee la Palabra de Dios

“Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra”. Santiago 1:6
03

Reflexiona

Aunque el pasaje principal del día confronta al creyente respecto a cómo, en ocasiones, surge la incredulidad, el Señor también desea usar esta misma referencia para mostrarnos que nuestras vidas pueden parecerse a las olas del mar, porque, cuando somos guiados por lo que pensamos y sentimos, fácilmente terminamos siendo arrastrados de un lado a otro, sin estabilidad.

Pedro fue un claro ejemplo de ello. Movido por la emoción, le dijo al Señor: “dispuesto estoy a ir contigo no solo a la cárcel, sino también a la muerte”. Sin embargo, más adelante, al permitir que el temor dominara su mente y su corazón, terminó negando a Jesús (Lucas 22:33; Mateo 26:72).

Y es que eso es precisamente lo que sucede cuando las emociones toman el control, pues dependiendo de lo que sentimos en determinado momento, es como terminamos actuando. Cabe aclarar que las emociones no son el problema, pues Dios nos creó con ellas. El inconveniente surge cuando les permitimos ocupar el lugar que solo le corresponde al Señor.

David, por el contrario, entendió que no había sido llamado a vivir gobernado por las emociones cambiantes de su alma, sino por la fe. Por eso, en el Salmo 27:13-14, lo vemos esperar y confiar en el Señor, declarando: “Hubiera yo desmayado, si no creyese que veré la bondad de Jehová En la tierra de los vivientes. Aguarda a Jehová; Esfuérzate, y aliéntese tu corazón; Sí, espera a Jehová.”

David no estuvo exento de situaciones difíciles. A lo largo de muchos salmos abrió su corazón y expresó las diversas emociones que surgían en su interior. Sin embargo, no edificó su vida sobre ellas, sino sobre el Señor. Comprendió que debía llevarlas delante de Dios y descansar en sus promesas.

La pregunta es: ¿qué emociones nos están gobernando o llevando de un lado a otro? ¿Será la ira, la tristeza, el desánimo o la decepción? Hoy, el Señor nos recuerda que en Cristo encontramos la estabilidad que nuestro corazón necesita. Cuando nuestra fe descansa en su Palabra, ya no somos arrastrados por cada pensamiento o sentimiento, sino que permanecemos firmes en medio de cualquier circunstancia.

Tengamos presente que no hemos sido llamados a reprimir nuestras emociones, sino a presentarlas delante del Señor y permitir que el Espíritu Santo produzca en nosotros su fruto, para que la fe gobierne por encima de lo que sentimos.

Hermanos, que nuestras emociones sean llevadas delante del Señor, pero que nuestra vida y nuestras decisiones sean guiadas por la fe y por la verdad de su Palabra.

04

Alaba a Dios

Alabanza: Cuando las emociones nos arrastran
05

Comparte

¿Te bendijo este devocional? Compártelo con alguien que lo necesite.

Devocionales relacionados

Al que cree todo le es posible

“Y respondiendo uno de la multitud, dijo: Maestro, traje a ti mi hijo, que tiene un espíritu mudo, el cual, dondequiera que le toma, le sacude; y echa espumarajos, y cruje los dientes, y se va secando; y dije a tus discípulos que lo echasen fuera, y no pudieron. Y respondiendo él, les dijo: ¡Oh generación incrédula! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros? ¿Hasta cuándo os he de soportar? Traedmelo. Y se lo trajeron; y cuando el espíritu vio a Jesús, sacudió con violencia al muchacho, quien cayendo en tierra se revolcaba, echando espumarajos. Jesús preguntó al padre: ¿Cuánto tiempo hace que le sucede esto? Y él dijo: Desde niño. Y muchas veces le echa en el fuego y en el agua, para matarle; pero si puedes hacer algo, ten misericordia de nosotros, y ayúdanos. Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible. E inmediatamente el padre del muchacho clamó y dijo: Creo; ayuda mi incredulidad”. Marcos 9:17-24

Este pasaje empieza con un grito que se le escapó del corazón a Jesús: ¡Oh generación incrédula! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros? ¿Hasta cuándo o...

En la tormenta, mi fe es el ancla que me sustenta

“Y soplando una brisa del sur, pareciéndoles que ya tenían lo que deseaban, levaron anclas e iban costeando Creta.” Hechos 27:13 “Porque esta noche ha estado conmigo el ángel del Dios de quien soy y a quien sirvo, diciendo: Pablo, no temas; es necesario que comparezcas ante César; y he aquí, Dios te ha concedido todos los que navegan contigo. Por tanto, oh varones, tened buen ánimo; porque yo confío en Dios que será así como se me ha dicho.” Hechos 27:23-25

En Hechos 27, leemos el angustiante naufragio que vivió el apóstol Pablo. En un momento de su travesía, la tripulación creyó que tenía el control: decid...

Profundicemos en el reposo

“En descanso y en reposo seréis salvos; en quietud y en confianza será vuestra fortaleza.”, Isaías 30:15b

Hay una idea categórica y contundente que se repite de muchas maneras en las Escrituras Sagradas, es decir, en la biblia: el obrar de Dios se activa de ...