Mi esperanza está en Jesús
“Sálvame, oh Dios, Porque las aguas han entrado hasta el alma. Estoy hundido en cieno profundo, donde no puedo hacer pie; He venido a abismos de aguas, y la corriente me ha anegado. Cansado estoy de llamar; mi garganta se ha enronquecido; Han desfallecido mis ojos esperando a mi Dios”. Salmos 69:1-3
Hay heridas que llevamos en el alma y que, en ocasiones, resultan difíciles de describir. Pueden surgir a causa de una ruptura amorosa, la pérdida de un...