La Obra Original y Verdadera.

lunes, 12 de octubre de 2026

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Oración

Padre, me has puesto en la obra original, en Cristo, para vivir una vida nueva, no una imitación superficial, sino que andando en Él, pueda llegar a ser semejante a Él, hasta que en comunión con mis hermanos, todos alcancemos tal unidad en nuestra fe y conocimiento del Hijo de Dios que seamos maduros en el Señor, es decir, hasta que lleguemos a la plena y completa medida de Cristo.
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Lee la Palabra de Dios

“Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo.”, 1 Corintios 11:1 “Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios, y la vida eterna.” 1 Juan 5:20
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Reflexiona

Un experto puede detectar una pintura original de una imitación, en los detalles, en los trazos del maestro, incluso el pulso o la fuerza con que dibujó o pintó las líneas, la intensidad de los colores y otra serie de detalles. Hay imitaciones muy cercanas al original, pero no tienen el mismo valor y solo un experto puede notar la diferencia, que para el ojo inexperto pasarían desapercibidas.

Las escrituras nos hablan claramente de imitar a Cristo: “Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo.”, (1 Corintios 11:1), pero esta no es una imitación superficial, sino que la escritura está dando testimonio de que lo externo que vean lo demás en nosotros debe ser la luz de Cristo, no nuestra propia luz, es decir, que se evidencie en el fruto nuestra realidad de la nueva naturaleza que poseemos.

Por eso dice: “Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo. Andad como hijos de luz” y concluye diciendo: “Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados” (Efesios 4:32 - 5:1) Entender la frase completa es clave, imitamos porque somos hijos, podemos mostrar la luz, porque estamos en la luz, podemos perdonar porque hemos sido perdonados y estamos en Él, que es la fuente o generador de esa luz verdadera: La obra original.

Incluso se extiende esta idea, a seguir el ejemplo de fe y paciencia de otros: “a fin de que no os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas.”, (Hebreos 6:12)

Es decir, que sigamos el camino que otros han seguido, y esto es a Cristo, que es el camino mismo; caminar en Él y con Él, seguir el ejemplo de otros en su fe real, que los ha llevado a mostrar un comportamiento digno de un hijo de Dios. Lo que debemos imitar es la fe de estos patriarcas que les permitió acceder a las promesas para ser unidos a la sustancia misma de Cristo (Hebreos 11:1) Por lo anterior, no debemos quedarnos en la imitación sino en llegar a ser aquello que estamos imitando. Si observamos, un niño aprende por imitación pero no se queda en la imitación misma, sino que luego eso que imita se hace natural y real en él.

Dios no nos llamó a ser actores que interpretan el papel de Cristo en un teatro religioso, ni pinturas que intentan copiar al Maestro. Dios nos engendró como hijos para impartir en nuestro espíritu la sustancia real de Cristo, por medio de su Espíritu, de modo que la ‘imitación’ no sea el esfuerzo de la carne por parecerse a Jesús, sino la manifestación natural de la vida del Hijo de Dios, que habita en nosotros. Hermanos, imitamos porque somos hijos, no imitamos para tratar de parecernos. Que esta enseñanza nos lleve a creer que somos colocados en la obra original, en el Único y Verdadero (1 Juan 5:20)

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Alaba a Dios

Alabanza: La Obra Original y Verdadera.
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