La expresión de la vida

martes, 12 de mayo de 2026

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Oración

Padre, ya no quiero expresar al viejo hombre, ni andar en deseos carnales, sino que la nueva vida que tengo en Cristo sea mi realidad presente y mi andar constante, por esto me presento como resucitado de entre los muertos, y ahora todo de mi, es instrumento para tu gloria y alabanza, amén
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Lee la Palabra de Dios

“El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.” 1 Juan 5:12
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Reflexiona

Cuando expresamos: no me siento amado, no soy tenido en cuenta, me siento frustrado por esto; se está declarando “cristo no es suficiente”, y esto es triste, estamos fijándonos en el aspecto temporal y no en lo eterno. Estamos expresando vida natural, carnal o temporal (Lucas 8:14, 1 Juan 2:16).

El enojo, desánimo, frustración, o una dependencia incontrolada de algo o alguien, son síntomas de un alma insatisfecha que sólo encuentra descanso en Cristo, entonces, ¿por qué razón no podemos disfrutar esa vida del Hijo en nosotros? la razón es que seguimos viendo la vasija de barro y no el tesoro, así que debe haber una obra real, del Espíritu de Dios en nosotros, un conocimiento, que nos abra el entendimiento por el Espíritu para ver la vida eterna, a Cristo mismo. Una vez lo vemos, por el Espíritu, mediante los ojos de la fe, nuestra vida es transformada. Como lo declaró Job: “De oídas te había oído; Mas ahora mis ojos te ven” (Job 42:5).

Los síntomas o señales de la vida carnal y natural, heredada de Adán son las obras de la carne (Gálatas 5:19-21), más, en contraste, la señales de la vida de Cristo en nosotros, es el fruto del Espíritu (Gálatas 5:22-23)

Por tanto, debemos creer, considerando seriamente lo que dice 2 Corintios 5:15 : “y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos”, y también lo que nos enfatiza Romanos 6:11: “Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro”, eso es, pasar de la centralidad en nosotros mismos, a la realidad de: Cristo es el centro y mi vida misma. (Colosenses 3:3). Es decir, pasar de ser egocéntricos a Cristo céntricos.

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Alaba a Dios

Alabanza: La expresión de la vida
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