Entrar en el reposo

martes, 26 de mayo de 2026

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Oración

Padre, me rindo ante ti, descanso de mi obrar, para que sea tu obrar en Cristo Jesús, he luchado pero solo encuentro frustración y mi alma se ha agotado, solo encuentro reposo al costado de Jesús, descanso hoy en ti, para que seas tú edificando mi vida, llevándola a la operación de tu Espíritu, amén
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Lee la Palabra de Dios

“Porque el que ha entrado en su reposo, también ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas. Procuremos, pues, entrar en aquel reposo, para que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia.”, Hebreos 4:10-11
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Reflexiona

La clave, para ir desde el espíritu al alma, y que el alma exprese la vida de Cristo, y no la carnalidad propia heredada de Adán, es permanecer en su reposo. (Salmo 23:2). Es decir, desde donde operamos determina si lo que hacemos es en el espíritu o en la carne (Romanos 8:6) ¿lo que estás apunto de hacer o decidir, viene desde el espíritu en comunión con el Espíritu de Cristo, o de tus propios pensamientos, sentimientos o voluntad? ¿viene de afuera hacia adentro o de adentro hacia afuera?

Hebreos en sus capítulos 3 y 4, nos ilustra lo anterior con la conducta del pueblo de Israel, pues muchos no entraron en la tierra prometida porque su incredulidad no les permitió experimentar el reposo del Señor. Por eso nos confronta como creyentes a entrar diligentemente en ese reposo: “Procuremos, pues, entrar en aquel reposo, para que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia” Hebreos 4:11.

Esto hermanos, es por fe de principio a fin, entonces debemos entender la fe como confianza plena, pues no es nuestro esfuerzo ni nuestra destreza, ¡por supuesto que no!, sino que entrar en el reposo es creer que Dios ya lo dio todo para operar en la nueva naturaleza.

En el griego original de la biblia, esto se alinea con la idea de que Dios es quien produce el querer, como el hacer y debe haber en nosotros una rendición de nuestra voluntad para reposar; pero no es pasividad, sino actividad basada en la vida de otro, de Cristo. (Filipenses 2:13)

Cuando aquieto mi alma, surge la vida de Cristo en mí de manera espontánea, este patrón se repite de tantas manera en la escritura, que debemos pedirle al Espíritu Santo nos abra el entendimiento para notarlo y experimentar su reposo (Salmos 62:1, Salmos 130:5, Salmo 131, Hebreos 6:19 ).

Por ejemplo, Pablo, al ver a Cristo, no toma una decisión basada en un análisis racional de su mente oscurecida; él es “alcanzado” por una luz superior y su voluntad se rinde ante la realidad de quien es el verdadero Señor. (Hechos 9:5-7)

Cuando vamos a Él, a Cristo, hallamos descanso para nuestras almas, como el discípulo amado que se recostaba en su costado, debemos entrar en su reposo para hallar verdes pastos, reposar de nuestro obrar, para que el que obre sea el Pastor de nuestra alma. (Juan 10:9)

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Alaba a Dios

Alabanza: Entrar en el reposo
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