El fundamento sobre el alma, el origen

sábado, 16 de mayo de 2026

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Oración

Padre, tu diseño es maravilloso, me asombran tus grandes obras, la perfección con que la que me diseñaste, me entretejiste en el vientre de mi madre, no solo formaste mi cuerpo, sino que me diste conciencia, me diste un alma para expresar la vida de tu Hijo, ¡te glorifico y te alabo Señor¡
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Lee la Palabra de Dios

“Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.”, Génesis 2:7
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Reflexiona

¿Por qué no disfrutamos del “consumado es” que Cristo logró en el calvario? y ¿por qué razón no expresamos la realidad espiritual de la regeneración, de la plenitud y victoria que nos dio Cristo en la cruz?

El Señor nos confronta permanentemente con los resultados o el fruto de nuestra vida, y muchos nos llegamos a frustrar por no ver ese crecimiento, porque estamos llamados a mostrar la realidad de la vida de Cristo expresada en nosotros como creyentes y en definitiva, a hacer la voluntad del Padre (Mateo 7:21-23).

Nuestra alma, que son nuestros pensamientos, emociones y voluntad debe expresar a quien la gobierna. Por esto es importantísimo este entendimiento que nos da el Espíritu Santo.

Para entender en profundidad, debemos ir al comienzo, en el Edén. La escritura nos da testimonio de la creación del hombre. Dios creó al hombre del polvo de la tierra y sopló en su nariz aliento de vida y fue el hombre un “ser viviente”. Veamos las palabras en su idioma original para escudriñar su significado con exactitud:

La palabra “espíritu” es “ruaj” en hebreo, el idioma en que se escribió el Antiguo Testamento, y “pneuma” en griego, el idioma del Nuevo Testamento.

La palabra “alma” es la palabra hebrea nephesh en el Antiguo Testamento y la palabra griega “psique” en el Nuevo. Esta palabra es la que se usa precisamente en la psicología, que como ciencia, se dedica al estudio del alma.

Dios crea un cuerpo del polvo de la tierra, sopla aliento de vida (ruaj), en su nariz y como resultado se produce el alma humana, ya que el espíritu y materia no pueden conectarse. Por esto se llama un ‘alma o ser viviente’ (nephesh).

Dicho de otra manera, el alma se crea como intermediario entre el espíritu receptor del Espíritu de Dios y la materia que forma nuestro cuerpo.

Y es el alma, la que tiene por diseño del Creador, la capacidad del hombre de expresar a Dios. (Génesis 1:26-27)

Si cruzamos con otros pasajes donde se usa esta palabra para alma, observamos que se usa indistintamente para “alma”, “persona” o “ser”. Es decir, el alma representa al mismo hombre. Uno entre muchos ejemplos es Ezequiel 18:4, donde se usa nephesh para referirse a la persona misma, porque quien peca y muere es el individuo completo.

Así que, el hombre vino a ser “un alma viviente”. Cuando el espíritu infundió vida al cuerpo, el hombre llegó a ser un alma viviente, una persona viva, consciente de sí misma.

Seguiremos mañana reflexionando profundamente, guiados por su Espíritu para entender el diseño original maravilloso, para alabanza de su gloria, pero también la caída por el pecado y la restauración o regeneración en Cristo Jesús del diseño del Creador y cómo esto impacta nuestra vida.

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Alaba a Dios

Alabanza: El fundamento sobre el alma, el origen
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