Fundamento sobre el alma, la caída

domingo, 17 de mayo de 2026

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Oración

Padre, soy creado a tu imagen, según tu semejanza para expresar tu gloria, permite que por el poder de la resurrección de Cristo que ahora actúa en mí por tu Espíritu, mis pensamientos, emociones y voluntad se rindan ante tu majestad, y sea emergiendo la vida de tu Hijo amado, mostrando plenamente en la nueva naturaleza, tu amor que es el camino excelente.
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Lee la Palabra de Dios

“Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.”, Génesis 1:27 “Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?” Génesis 3:1 “Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal.”, Génesis 3:4-5
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Reflexiona

Observamos en el devocional de ayer, cómo Dios creó al hombre en un diseño perfecto, donde el espíritu del hombre es el receptor de la vida de Dios y Dios habla al espíritu del hombre. El espíritu del hombre notifica al alma esta realidad de la vida de Dios, y el alma expresa a través del cuerpo esta realidad hacia el exterior. El hombre reposa en Dios y no se siente huérfano, por lo tanto, no experimenta ansiedad, estrés o preocupación.

Vemos que este proceso es cierto, cuando leemos en Romanos 8:16 cómo el Espíritu Santo, da testimonio a nuestro espíritu de la realidad de ser hijos de Dios. Seguiremos ahondando en este proceso en los próximos devocionales, haciendo énfasis en cómo el espíritu notifica al alma.

Pero el hombre fue tentado por el maligno, Satanás, quien le ofreció ‘ser igual a Dios’ pero fuera del diseño original, del árbol de la vida, es decir, de Cristo. (Génesis 2:9), fue llevado a pensar en sí mismo, a desear, probar y vivir solo en su alma, percibiendo lo que viene de afuera, a través de sus sentidos, y a no ser consciente ni escuchar lo que su espíritu intuía ni tener comunión con el Espíritu de Dios. (Génesis 3:6)

Al comer del árbol de la ciencia del bien y del mal, que represente la independencia de Dios, el hombre pecó, porque vulnera la imagen y propósito de Dios, por esto muere espiritualmente, se desconecta de su fuente, para ser “su propio dios” (Génesis 3:4-5).

Al decir la escritura que “fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos”, se está evidenciando que cayeron en la rebelión, en el mundo del yo, de la autoconciencia y no de la conciencia que viene de Dios por medio del espíritu del hombre. Podemos inferir que no se refiere a una desnudes física, sino a un sentimiento y estado de orfandad, aislamiento y vergüenza, reaccionando en autoconservación y autoconocimiento, por esto tuvo que cubrirse, (Génesis 3:7)

Pero aquí está el punto o énfasis de esta caída: el hombre para probar el conocimiento del bien y del mal, tuvo que volverse el mal, ahora posee y transmite una naturaleza de pecado (Efesios 2:1-3, Romanos 3:9-10, Romanos 7:17); pero lo más impactante es que se cubren con algo temporal, algo que no es Cristo. Cada pensamiento, emoción, voluntad, acto del hombre, quedó motivado por el amor propio, la autopreservación y la autoconciencia.

Hermanos, si no entendemos el problema, el diagnóstico, todo lo que hagamos para solucionarlo estará equivocado, e intentaremos cubrirnos con algo que no es Cristo. Aquí está el problema que seguiremos abordando en los próximos devocionales.

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Alaba a Dios

Alabanza: Fundamento sobre el alma, la caída
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