Aceptando rápidamente el llamado de Dios.

domingo, 8 de noviembre de 2026

01

Oración

Padre, que cuando Tú me llames, acepte Tu llamado y corra a Tu encuentro, pues he entendido que lo mejor que puedo hacer es no resistirme a la revelación de Tu Santo Espíritu. Amén.
02

Lee la Palabra de Dios

“Entonces dijo David a Natán: Pequé contra Jehová” 2 Samuel 12:13a.
03

Reflexiona

Los autores del libro En busca de Dios comentan que “el mejor momento para que respondamos a Dios es cuando se produce la convicción de pecado”. Así le sucedió a David: una vez que el Espíritu Santo lo confrontó por medio del profeta Natán y tuvo convicción de lo que había hecho, inmediatamente reconoció su pecado delante de Dios. De esta manera, respondió al llamado que Dios le estaba haciendo al arrepentimiento (2 Samuel 12:13).

Como vemos, lo ideal es responder inmediatamente al llamado de Dios al arrepentimiento, tomando acción y reconociendo nuestro pecado delante de Él y de aquellos a quienes hayamos ofendido. Sin embargo, debemos reconocer que, en ocasiones, esta respuesta tarda en llegar.

Hay momentos en los que nos demoramos en aceptar el llamado de Dios al arrepentimiento. El autor expresa que “mientras más nos demoramos, más nos resistimos a Su Espíritu y más nos cuesta humillarnos y arrepentirnos”. Para comprender esto, veamos el ejemplo del rey Nabucodonosor, que encontramos en Daniel 4.

Seguramente, muchos conocemos este relato. El rey tuvo un sueño que lo espantó; tanto así que las visiones e imaginaciones de su cabeza lo llenaron de temor. Mandó llamar a magos, astrólogos, caldeos y adivinos, y les contó el sueño, pero ninguno pudo darle su interpretación. Finalmente, Daniel entró y le explicó su significado (Daniel 4:4-26).

Este llamado al arrepentimiento no lo encontramos únicamente en el Antiguo Testamento. También estuvo presente en la predicación de Juan el Bautista y de nuestro Señor Jesús (Mateo 4:17). En el caso del rey Nabucodonosor, Dios quería llevarlo a reconocer que el Altísimo gobierna el reino de los hombres y lo entrega a quien Él quiere (Daniel 4:17b).

Hermanos, este relato nos invita a reflexionar sobre nuestra propia respuesta cuando Dios nos confronta con nuestro pecado. ¿Estamos dispuestos a reconocer nuestra condición y atender inmediatamente Su llamado, o estamos postergando esa decisión? No olvidemos que, cuando el Señor nos muestra aquello que debemos cambiar, lo mejor que podemos hacer es humillarnos delante de Él y responder en obediencia, permitiendo que sea su Espíritu Santo quien transforme nuestra manera de pensar y de vivir.

04

Alaba a Dios

Alabanza: Aceptando rápidamente el llamado de Dios.
05

Comparte

¿Te bendijo este devocional? Compártelo con alguien que lo necesite.