La fe como confianza activa
viernes, 30 de octubre de 2026
Oración
Padre, la fe que he depositado en Cristo me impulsa, por tu amor derramado en mí, a levantarme de mi sitio e ir a caminar contigo, a descansar plenamente en lo que dices y a hacer tu voluntad, porque es Cristo mismo quien obra en mi corazón, para glorificar tu nombre. Amén
Lee la Palabra de Dios
“Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma” Santiago 2:17. “Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan” Hebreos 11:6.
Reflexiona
Hay una distinción contextual entre la creencia mental y la fe genuina; creer intelectualmente que Dios existe no basta; la fe bíblica transforma y rinde el corazón y, como efecto, nos impulsa a movernos, diferenciándose del simple asentimiento demoníaco, como explica Santiago:
“Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan” (Santiago 2:19).
La fe basada en confianza plena en Cristo no depende de las circunstancias ni de las emociones cambiantes, sino de su fidelidad. Confío porque el que promete es Fiel y Digno de confianza absoluta.
Este es el sentido y significado de la palabra griega usada para “fe”: pístis.
La fe como confianza activa nos lleva a ser transformados y a responder al llamado de Jesús, mostrando con nuestros actos nuestra fe como evidencia de una confianza plena.
Reflexionemos en dos ejemplos que muestran este contraste entre confiar y descansar en Cristo o seguir confiando en nosotros mismos: el joven rico frente a Zaqueo.
El joven rico creía en Dios, conocía la ley y deseaba la vida eterna desde una perspectiva intelectual y religiosa, pero, cuando Cristo demandó el trono de su corazón, su creencia no tuvo sustancia ni confianza activa para renunciar a su seguridad terrenal, abandonarlo todo e ir en pos de Cristo (Mateo 19:20-22).
Zaqueo, en cambio, al recibir la fe como confianza activa en Cristo, fue transformado al instante en sus afectos y acciones. No solo creyó intelectualmente, sino que su paso a la acción, manifestado al declarar que daría la mitad de sus bienes a los pobres y restituiría cuadruplicadamente a quienes hubiera defraudado, evidenció que había sido transformado en su interior y que estaba dispuesto a todo por amor a Cristo (Lucas 19:8-9).
Cuando Santiago habla de que “la fe sin obras está muerta”, no está hablando en el contexto de la fe que salva, sino de aquellos que dicen que creen, pero menosprecian a los demás y hacen acepción de personas; es decir, su testimonio debería evidenciar su fe (Santiago 2:3-4; 2:9).
Tanto en Hebreos 11:6 como en Santiago 2:17 aparece la misma palabra griega, pístis, traducida como “fe”. En Hebreos se explica esta fe como confianza en Dios: el que se acerca a Dios debe creer o confiar en Él. Santiago, por su parte, muestra que esa fe (pístis) no permanece estéril: si no tiene obras, está muerta.
Pero se debe aclarar que la fe no comienza preguntando “¿cuánta capacidad tengo para creer?”, sino “¿quién es Aquel en quien estoy confiando?” (Jeremías 17:7-8).
Por tanto, la fe bíblica es una confianza activa: no es simplemente asentimiento intelectual, pero tampoco es el esfuerzo de la voluntad intentando fabricar fe; es confianza en Dios que, precisamente por confiar en Él, se expresa en una respuesta concreta. Esto lo podemos ver en todo el capítulo 11 de Hebreos, donde se utiliza repetidamente la expresión “por la fe” antes de describir la acción: Abel ofreció, Noé preparó, Abraham obedeció, Moisés dejó, Israel pasó, Jericó cayó y Rahab recibió.
El ser unidos a la sustancia de Cristo y permanecer en plena confianza y certidumbre de fe nos lleva a que la nueva naturaleza en la que hemos sido colocados como hijos de Dios muestre, con espontaneidad y evidencia de fruto, nuestras acciones justas, pues es el mismo Cristo quien obra en nosotros.
La fe es activa, pero su actividad no consiste en producir por voluntad propia aquello que debe creer; consiste en descansar en la confiabilidad de Aquel que ha hablado, porque el que habló es Fiel y cumplirá (2 Corintios 4:13; Hebreos 10:23).
Alaba a Dios
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