Escuchando y acudiendo a Dios permanecemos en Comunión

viernes, 21 de agosto de 2026

01

Oración

Padre, hoy decido silenciar las voces extrañas que me rodean para escuchar solamente la tuya. Gracias porque, al igual que un buen padre, siempre estás dispuesto a aconsejarme. Ayúdame a no enfrentar mis batallas en soledad; impúlsame, con la ayuda de tu Santo Espíritu, a consultarte siempre y a obedecerte con prontitud. Amén.
02

Lee la Palabra de Dios

“Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?” Mateo 7:11
03

Reflexiona

Dios no cambia; Su carácter es inmutable. Si Adán y Eva hubieran acudido a Su Padre Celestial en el Edén, en el momento preciso de la tentación, Él los habría ayudado. Como nos recuerda Mateo 7:11, Dios siempre da buenas dádivas a quienes se acercan a pedirle ayuda. El error trágico de nuestros primeros padres fue intentar enfrentar la tentación por su cuenta, sin consultar ni pedirle ayuda a Dios.

Satanás, un ser lleno de maldad, astuto, y mentiroso, con sus palabras, llevó a que los sentidos de la mujer miraran de manera diferente el árbol que Dios les había ordenado no comer, y con sus artimañas logró producir interferencia en la comunión de Eva con Dios, para luego utilizarla como instrumento para tentar a su esposo.

Eva permitió que la serpiente desviara su atención, filtrando en su mente ideas falsas que atacaban el carácter de Dios. Adán, por su parte, aunque no fue tentado directamente por la serpiente, cometió el error de prestar más atención a la voz de su mujer que a la voz de Dios. Ambos cayeron porque permitieron que una voz ajena moviera su voluntad.

Hoy, Satanás sigue utilizando la misma estrategia. A veces nos habla disfrazado con filosofías o dudas, y otras veces utiliza a personas cercanas para alejarnos de la verdad. El objetivo del enemigo sigue siendo el mismo: aislarnos de Dios para que intentemos vivir nuestra vida según nuestros propios criterios.

Hermanos, no cometamos el mismo error. Cuando estemos frente a una tentación, una decisión difícil o un pensamiento que nos confunda, ¡no lo enfrentemos solos! Tenemos el privilegio de acudir a nuestro Padre. Gracias a la obra de Cristo, nuestra comunión ha sido restaurada. Él no nos ha dejado huérfanos; nos ha dado Su Espíritu para que, al preguntarle, Él nos dé la sabiduría y la fuerza necesarias. Que hoy nuestra prioridad sea escuchar la voz de Dios por encima de cualquier otra, recordando que Él siempre tiene “buenas dádivas” y respuestas para quienes le buscan con sinceridad.

04

Alaba a Dios

Alabanza: Escuchando y acudiendo a Dios permanecemos en Comunión
05

Comparte

¿Te bendijo este devocional? Compártelo con alguien que lo necesite.

Devocionales relacionados

Disciplina y comunión: el entrenamiento de mi corazón

“¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis. Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible. Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado.” 1 Corintios 9:24-27

Como padre, he aprendido a apreciar la disciplina de una manera diferente: más que una carga, la veo como un entrenamiento vital. Por ejemplo, mi hijo h...

Con el Espíritu en comunión, mis sentidos cuido con devoción

“Cuando venía Moisés delante de Jehová para hablar con él, se quitaba el velo hasta que salía; y saliendo, decía a los hijos de Israel lo que le era mandado. Y al mirar los hijos de Israel el rostro de Moisés, veían que la piel de su rostro era resplandeciente; y volvía Moisés a poner el velo sobre su rostro, hasta que entraba a hablar con Dios.” Éxodo 34:34-35

El pasaje de Éxodo nos revela que, aunque solo Moisés podía entrar a hablar directamente con Dios, el pueblo podía percibir un destello de Su gloria al ...

Amor para amar

"Y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado." Romanos 5:5

Como reflexionamos en el devocional de ayer, al recibir a Cristo como Señor y Salvador, se nos otorga por gracia un nuevo corazón, que es espiritual, en...