La fe y amor, la mejor expresión de la comunión
domingo, 9 de agosto de 2026
Oración
Padre Dios, hoy me acerco con un corazón rendido a ti. Ayúdame a poner todo mi ser a tu disposición, para dejar que la fe y el amor, sean la mejor expresión de tu comunión. Amén.
Lee la Palabra de Dios
“Ahora, pues, Israel, ¿qué pide Jehová tu Dios de ti, sino que temas a Jehová tu Dios, que andes en todos sus caminos, y que lo ames, y sirvas a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma; que guardes los mandamientos de Jehová y sus estatutos, que yo te prescribo hoy, para que tengas prosperidad?” Deuteronomio 10:12-13
Reflexiona
Como vimos en el devocional de ayer, Dios no solo nos da mandamientos; nos hace una invitación a una intimidad total. Al pedir a su pueblo que lo oiga, lo conozca y lo ame, nos revela que Él no es un concepto abstracto, sino un Dios real y cercano que desea ser conocido con cada fibra de nuestro ser.
A menudo pensamos que la “fe” es solo una creencia intelectual, pero en las Escrituras, la fe produce acción. En Deuteronomio 10:12, Dios resume lo que pide de nosotros: reverencia, obediencia, amor y servicio. Aquí, la fe se manifiesta como un acto de confianza total: temerle es reverenciarlo, y obedecerle es andar en sus caminos, aún cuando estos no parezcan lógicos ante los ojos del mundo. Obedecer cuando todo sugiere lo contrario es caminar por fe; amarle y servirle es demostrar con actos que, efectivamente, le creemos.
Por eso, la instrucción de ayer cobra tanto sentido: Dios nos pide involucrar nuestra vida entera en la comunión con Él:
- Nuestros sentidos: Al hablar de Su Palabra en casa, al caminar, al acostarnos y levantarnos, Dios quiere que nuestra rutina esté impregnada de Su presencia.
- Nuestro espíritu: Cuando meditamos en Su Palabra, permitimos que la vida de Dios obre en nosotros. Pero para que la Palabra nos transforme, debe ser recibida con fe.
Cuando integramos nuestra fe con el amor, dejamos de buscar a Dios como quien busca una idea y empezamos a buscarlo como un hijo busca a su Padre. La comunión diaria —nuestra oración, lectura y meditación— es la forma de ejercitar nuestros sentidos físicos y espirituales para ser conscientes de Su presencia.
Que cada acción de hoy sea una expresión de confianza; no estamos solos, estamos ante un Padre que desea caminar con nosotros. Que nuestro diario vivir sea una muestra de la fe y el amor que son la mejor expresión de la comunión.
Alaba a Dios
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