Real sacerdocio

lunes, 13 de julio de 2026

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Oración

Padre, que la luz de Cristo que has puesto en mí, alumbre a todos los que pongas a mi alrededor; gracias Señor porque tu gracia y propósito me acompañan a donde quiera que me lleves; gracias porque aunque habito lo terrenal me mantienes con mi mirada y corazón puestos en lo celestial, por Jesucristo tu amado Hijo y el poder de tu Espíritu Santo, amén.
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Lee la Palabra de Dios

“Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable; vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia.” 1 Pedro 2:9-10
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Reflexiona

El llamado, ministerio o propósito que Dios, por su gracia, ha concedido a cada creyente, es algo de tan grande honor que de cierto ninguno de nosotros merece. Linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Él para que anunciemos sus virtudes.

Como creyentes que estamos en el mundo, aunque no somos de él, podemos ser invitados a participar en actividades comunes, corrientes y sociales, en las que probablemente nos encontremos con que la mayoría de personas presentes, no tienen en el centro de su vida o en su corazón a Dios, pero justamente y por ello, estamos nosotros ahí. El Señor Jesús nos dijo: “Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.” Mateo 5:14-16.

Hermanos, por más comunes y corrientes que se tornen las conversaciones o reuniones en las que participemos, recordemos que con un propósito hemos sido puestos ahí; somos la luz del mundo y si tenemos la oportunidad de hablar o realizar cualquier tipo de obra o actividad, sea siempre evidenciando o anunciando las virtudes, los dones y la esencia misma de aquel que nos habita y que de las tinieblas nos llamó a su luz admirable. Pidamos y dispongámonos en todo momento a ser instrumentos útiles en las manos del Señor, y a presentar nuestra vida como instrumento para la bendición de todos a nuestro alrededor, pero sobre todo, para la gloria de Dios.

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Alaba a Dios

Alabanza: Real sacerdocio
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