Tenemos un problema
lunes, 22 de junio de 2026
Oración
Padre, no quiero ocultar mi pecado; al contrario, vengo a ti reconociendo que tengo un problema con el orgullo. Señor, purifícame y limpia mi corazón, pues anhelo que mi vida refleje cada vez más a Jesús. Amén.
Lee la Palabra de Dios
“Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; Conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones. Lávame más y más de mi maldad, Y límpiame de mi pecado. Porque yo reconozco mis rebeliones, Y mi pecado está siempre delante de mí. Contra ti, contra ti solo he pecado, Y he hecho lo malo delante de tus ojos”; Salmos 51:1-4a.
Reflexiona
El Apolo 13 de la NASA sufrió un incidente en 1970 que quedó grabado en la memoria de la humanidad, en gran parte, por una frase que se hizo muy popular y que incluso fue utilizada en la película inspirada en aquella misión: “Houston, tenemos un problema”. Quizá deberíamos emplearla con mayor frecuencia, especialmente en el ámbito espiritual, pues necesitamos aprender a decirle a Dios: “Señor, tengo un problema”.
¡Cuánto nos cuesta reconocer nuestra verdadera condición! Seamos sinceros, al ser humano no le agrada admitir que está equivocado. Lo vimos en el devocional de ayer al considerar el caso de Saúl, quien persistió en su desobediencia e intentó justificarse una y otra vez. En contraste, encontramos al rey David. ¿Quién no recuerda el pecado que cometió contra Urías Heteo, esposo de Betsabé? Cuando Dios lo confronta por medio del profeta Natán, David no buscó excusas, sino que confesó: “Pequé contra Jehová” (2 Samuel 12:13a).
Y precisamente hacia ese punto quiere conducirnos el Señor: a reconocer nuestro pecado y el orgullo que todavía habita en nuestro corazón. Si no somos conscientes de esta realidad, seguiremos avanzando sin percibir aquello que está contaminando nuestro interior. Sin embargo, esa convicción no proviene de nuestra naturaleza caída. David lo entendió, pues en el Salmo 51:6b reconoce: “En lo secreto me has hecho comprender sabiduría”. Debemos comprender que la carne jamás nos llevará a admitir nuestra verdadera condición; esa es una obra exclusiva del Espíritu Santo. Así lo afirma la Palabra de Dios: “Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio” (Juan 16:8). Esa convicción no tiene como propósito condenarnos, sino conducirnos al arrepentimiento y a la restauración, tal como ocurrió con David.
Y si es el Espíritu Santo quien nos muestra nuestra condición, también será Él quien nos capacite para despojarnos de aquello que nos aparta de Dios, porque, como afirman las Escrituras, separados de Él nada podemos hacer (Juan 15:5b).
Hermanos, ¿queremos que Dios nos enseñe cómo despojarnos del orgullo? Entonces no se pierdan el devocional de mañana.
Alaba a Dios
Comparte
¿Te bendijo este devocional? Compártelo con alguien que lo necesite.
Temas relacionados:
Devocionales relacionados
El orgullo trae ruina y destrucción, pero la humildad ayuda a la Comunión
“¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones. Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo.” Isaías 14:12-14 “Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.” Mateo 11: 29-30
El orgullo es, sin lugar a dudas, un pecado grave. Antes de caer, Lucifer permitió que en su corazón se albergaran pensamientos de usurpación contra Dio...
El orgullo en mi corazón, interfiere mi comunión
“El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.” Juan 10:10 “Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal.” Génesis 3:4-5
Toda la gloria sea para nuestro buen Padre Dios, quien de tal manera amó al mundo que entregó a Su Hijo unigénito para rescatarnos. Es maravilloso saber...
¡Ven fuera!
“Y habiendo dicho esto, clamó a gran voz: ¡Lázaro, ven fuera!” Juan 11:43
Lo que Jesús expresó a Lázaro fue una orden, y conforme a lo que Él ordenó, así sucedió: Lázaro resucitó. Al contemplar este suceso no puedo dejar de pe...