Dios usa nuestra vida para sus propósitos
sábado, 18 de abril de 2026
Oración
Amado Dios, así como llamaste a Gedeón atemorizado y débil, hoy te pido que hables a mi corazón, recuérdame que tú ves más allá de mis limitaciones, ves propósito en mi vida. Que el miedo, la insuficiencia, el temor al fracaso o cualquier situación difícil no paralicen mi llamado. No es en mi fuerza sino en tu Presencia, Dios Soberano que habita en mí, que cumpliré con el propósito para el cual me escogiste. No temo porque tú estás conmigo todos los días hasta el fin del mundo, amén.
Lee la Palabra de Dios
“Y vino el ángel de Jehová, y se sentó debajo de la encina que está en Ofra, la cual era de Joás abiezerita; y su hijo Gedeón estaba sacudiendo el trigo en el lagar, para esconderlo de los madianitas. Y el ángel de Jehová se le apareció, y le dijo: Jehová está contigo, varón esforzado y valiente. Y Gedeón le respondió: Ah, señor mío, si Jehová está con nosotros, ¿por qué nos ha sobrevenido todo esto? ¿Y dónde están todas sus maravillas, que nuestros padres nos han contado, diciendo: ¿No nos sacó Jehová de Egipto? Y ahora Jehová nos ha desamparado, y nos ha entregado en mano de los madianitas. Y mirándole Jehová, le dijo: Ve con esta tu fuerza, y salvarás a Israel de la mano de los madianitas. ¿No te envío yo? Entonces le respondió: Ah, señor mío, ¿con qué salvaré yo a Israel? He aquí que mi familia es pobre en Manasés, y yo el menor en la casa de mi padre. Jehová le dijo: Ciertamente yo estaré contigo, y derrotarás a los madianitas como a un solo hombre”. Jueces 6:11-16
Reflexiona
Esto sucedió en un tiempo donde el pueblo de Israel estaba oprimido y los enemigos los tenían asediados, les dañaban los cultivos, y se robaban sus ganados para hacer padecer hambre a la gente, dice este pasaje que venían como langostas para devastar la tierra, trayendo pobreza a Israel y debilitándolos cada día, ellos tenían temor y esto era lógico.
En esa crisis tan dura, empezó el pueblo a clamar a Dios y el Señor los escuchó. Es aquí donde aparece Gedeón que estaba guardando el trigo en un lagar, escondiéndolo de sus enemigos para que no los saquearan. Allí es donde Dios le llama. Dios se le aparece a Gedeón, le habla a su corazón y le muestra su propósito.
Dios nunca nos va a llamar por estar desocupados o esperando a que algo sobrenatural pase. Él siempre nos llama en medio de las circunstancias que estamos viviendo. El temor es el primer obstáculo para cumplir con nuestro propósito. No hay nada más limitante en la vida que el miedo. Cuando éste nos domina, paraliza, estanca, genera duda y descontrol. En el caso de Gedeón tenía a todo el pueblo escondido. Hoy pregunto: ¿Qué nos atemoriza? Es humano temer, el problema es que este miedo se enseñoree de nosotros.
En esta historia, primero aprendamos a escuchar lo que Dios dice de nosotros. Cuando Dios se dirige a Gedeón lo llama “valiente guerrero”, eso es lo que Dios dice de él, aun cuando él estaba escondido. ¿En este escenario podemos ver a un guerrero valiente? No vemos un guerrero valiente, sino un hombre miedoso y apocado. Pero lo mejor es que Dios no ve sólo las circunstancias, Dios no ve solo lo que nos ha pasado, Dios no ve solo nuestro estado actual, Él ve lo que podemos llegar a ser en sus manos, Él ve el propósito. Él ve nuestro potencial, Dios ve lo que los hombres no ven. Él ve nuestro corazón. Por eso no le dice a Gedeón: miedoso, ven acá, sino que le dice guerrero valiente.
Muchas veces el miedo se fortalece porque creemos más en lo que otros dicen o lo que las circunstancias dicen, o lo que el enemigo dice, que lo que el Señor dice de nosotros. Si queremos levantar nuestra fe tenemos que ver qué dice su Palabra. Somos nuevas criaturas, el Señor nos perdonó, fuimos hechos a su imagen y semejanza. A veces dudamos de lo que Dios ha puesto en nosotros, como Gedeón que se sentía insignificante cuando dijo: “He aquí que mi familia es pobre en Manasés, y yo el menor en la casa de mi padre”, en otras palabras, yo soy muy pequeño, no soy nada.
Cuando Dios llama a Gedeón, no lo hace solo para ayudarlo a él, sino para usarlo como un instrumento para salvar a su pueblo. Él tiene propósitos que van mucho más allá de nuestras necesidades personales. Le dice: “Ve con esta tu fuerza, y salvarás a Israel de la mano de los madianitas”. Ve con tu fuerza y conquista.
Dios tiene un propósito mayor con cada uno de nosotros. El temor surge cuando vemos las limitaciones, pero nos olvidamos del propósito. Recuerda 1 Corintios 1:27-28 dice: “sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es”. La pregunta es: ¿tenemos claro nuestro propósito?
Alaba a Dios
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