El mediador del nuevo pacto
jueves, 15 de enero de 2026
Oración
Padre amado, estoy en Cristo, por medio de la fe participo de las promesas del pacto nuevo y eterno, he sido colocado en el cuerpo, en tu iglesia, para expresar las virtudes de aquel que nos sacó de la oscuridad a la luz verdadera, permíteme expresar plenamente la realidad del nuevo pacto en el que vivo, gracias al mediador de mi alma, para gloria de tu nombre, amén.
Lee la Palabra de Dios
“Pero ahora tanto mejor ministerio es el suyo, cuanto es mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas.”, Hebreos 8:6 “Así que, por eso es mediador de un nuevo pacto, para que interviniendo muerte para la remisión de las transgresiones que había bajo el primer pacto, los llamados reciban la promesa de la herencia eterna” Hebreos 9:15
Reflexiona
La palabra pacto en las sagradas escrituras se usa directamente para los tratos de Dios, como el pacto con Noé Génesis 9:9: “He aquí que yo establezco mi pacto con vosotros y con vuestros descendientes después de vosotros”, o el pacto Mosaico establecido con Israel en el Monte Sinaí (Éxodo 19:5-, Éxodo 24:7-8). Otro ejemplo de pacto es el realizado con David, Salmos 89:3-4 “Hice pacto con mi escogido; Juré a David mi siervo, diciendo:Para siempre confirmaré tu descendencia, Y edificaré tu trono por todas las generaciones”.
Sin embargo, los pactos antes de que Cristo fuese hecho carne, eran “sombra de los bienes venideros” (Hebreos 10:1); Mostraban la santidad de Dios, la pecaminosidad humana y la necesidad de expiación y redención, señalando a Cristo, es decir anunciaban o apuntaban a Jesús del que dice la escritura: “Pero ahora tanto mejor ministerio es el suyo, cuanto es mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas. ” (Hebreos 8:6)
Cristo es el mediador del nuevo pacto, sellado con su sangre preciosa, “como de un cordero sin mancha y sin contaminación” como lo expresa 1 Pedro 1:19, pues los pactos sólo podían ser instituidos con sangre (Hebreos 9:18, 22), por esta razón, otro no puede ser mediador de nuestra redención, sólo Él, por esto asevera la escritura: “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo” (1 Timoteo 2:5-6).
Este mediador de nuestra alma, no es un mediador lejano, que vino y se fue, de ninguna manera, sino que fuimos injertados en Él, colocados en el olivo. (Romanos 11:17, Juan 15:5).
Por esto, son mejores promesas, “porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados.” (Hebreos 10:14), esto tiene implicaciones eternas, pero también es la realidad en la que debemos permanecer, insistir y crecer, hasta que Cristo sea formado plenamente en nosotros: “hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;” Efesios 4:13.
Alaba a Dios
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