El misterio transformador

martes, 6 de enero de 2026

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Oración

Ya no estoy solo Padre, no hay vacío en mi, tú lo llenas todo y provees todo lo que necesito para ser edificado mutuamente con mis hermanos, gracias por que me llamas a permanecer, a vivir con comunión con mis hermanos para que Cristo sea formado en mi, para gloria de tu nombre, amén.
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Lee la Palabra de Dios

“un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos. Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo” , Efesios 4:5-7
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Reflexiona

¿Qué implica entonces para nosotros que nos sea revelado el misterio de la iglesia?

Nuestro crecimiento, edificación, bendición y propósito dependen de nuestra vida orgánica en la iglesia. No de nuestra vida natural, o en nuestros propios esfuerzos independientes. Nuestro propósito está en la permanencia, dinámica y fluir en la iglesia. Los nutrientes que necesitamos para crecer espiritualmente son impartidos en la iglesia, en una interacción viva y orgánica, por la expresión de la vida de Cristo de nosotros hacia nuestros hermanos y viceversa. No somos estanques, somos ríos fluyendo hacia otros.

En la iglesia se manifiesta el obrar de Dios, pero la iglesia no es algo que nosotros hacemos para Dios, es algo que Dios hace a través de nosotros. La expresión divina manifestándose a través de lo humano, su presencia real en medio de los suyos. Por ejemplo, Salmos 22:22 revela lo que Cristo hace después de su resurrección: “Anunciaré tu nombre a mis hermanos; En medio de la congregación te alabaré”; Él mismo, en cada uno de nosotros, su cuerpo alaba al Padre.

Entonces la comunión, es la participación mutua que tenemos todos juntos en una sola vida, la de Cristo; que tiene una mente, la mente de Cristo; un sentir, el de Cristo; un obrar en el cuerpo de la iglesia: “un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos. Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo”, Efesios 4:5-7

La comunión no es algo que hacemos, es ‘alguien’ que expresamos. A Cristo. Por esto, debemos ser “solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz;” (Efesios 4:3), en mantenernos en unidad, a pesar de las diferencias, estas diferencias están en el alma, pero debemos madurar hasta aprender a mantenernos como nos enseña Romanos 12:16: “Unánimes entre vosotros; no altivos, sino asociándoos con los humildes. No seáis sabios en vuestra propia opinión.”

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Alaba a Dios

Alabanza: El misterio transformador
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