Ser madre un ministerio que requiere visión
domingo, 11 de mayo de 2025
Oración
Padre celestial, nos has concedido tu favor para ser madres. Se requiere valentía para serlo, pero sabemos que esa valentía proviene solo de ti, de vivir llenas y controladas por el Espíritu Santo. Es normal turbarse y tener miedo frente a esta responsabilidad, pero debemos escuchar tu voz y disponernos a hacer tu voluntad. Gracias por habernos escogido para tan noble ministerio de amar, enseñar, cuidar y proteger a nuestros hijos. Permite que permanezcamos fieles, y entendamos que algún día tendremos que dar cuenta de nuestros hijos a ti. En el nombre de Jesús, amén.
Lee la Palabra de Dios
Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David; y el nombre de la virgen era María. Y entrando el ángel en donde ella estaba, dijo: ¡Salve, muy favorecida! El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres. Mas ella, cuando le vio, se turbó por sus palabras, y pensaba qué salutación sería esta. Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios. Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS. Lucas 1:26-31
Reflexiona
Hoy en nuestro país estamos celebrando el día de las madres, ¡Feliz día para todas las que están escuchando o leyendo este devocional ¡
Como madres debemos entender que fuimos escogidas con el propósito de traer vida, albergando nueve meses en nuestro vientre a nuestros hijos; somos de suma importancia dentro del plan de Dios, porque nos ha entregado el cuidado de cada uno de ellos y de darles todo nuestro amor. La concepción de Jesús cuando se hizo hombre no podría ser de otra manera; el Verbo tenía que hacerse carne y necesitaría de un vientre materno para venir a esta tierra y Dios eligió a María, esto cambió por completo los planes de ella. Nosotras también hemos sido elegidas para ser madres y nuestra vida nunca será igual después de esto.
Para María aceptar el plan de Dios fue todo un desafío pues ella estaba comprometida y todavía era una mujer virgen, pero ella aceptó la voluntad de Dios porque sabía que ese era el cumplimiento de la promesa hecha en Isaías 7:14. Y asumió el riesgo que esto conllevaba dentro de la ley judía, pues podría haber sido apedreada por concebir antes del matrimonio. Como madre escogida, entendía su papel de enseñar a Jesús a caminar en este mundo. Fue modelo de amor, valentía, fortaleza, fe, oración y alabanza.
María asumió su maternidad como un ministerio, cumplió a cabalidad con su papel de madre protegiendo, cuidando y supliendo todo, con fe y visión de que estaba siendo elegida para traer al mundo el Hijo de Dios. ¡Qué gran responsabilidad! (Lucas 1:31-33). Entendió que fue escogida para ser la más favorecida de todas las madres de toda la tierra. Bendita con toda bendición: “Y bienaventurada la que creyó, porque se cumplirá lo que le fue dicho de parte del Señor”. Lucas 1:45
Como madres tenemos que entender que nuestros primeros discípulos son nuestros hijos y para ello necesitamos tener visión y saber que: 1-nuestros hijos son una bendición, Salmos 128:3-4 “Tu mujer será como vid que lleva fruto a los lados de tu casa; tus hijos como plantas de olivo alrededor de tu mesa. He aquí que así será bendecido el hombre que teme a Jehová”; 2-Son la herencia que Dios nos ha dado, Salmos 127:3 “He aquí, herencia de Jehová son los hijos; cosa de estima el fruto del vientre; 3-Producen bienaventuranza, bendición, Salmos 112:2-3 “Su descendencia será poderosa en la tierra; la generación de los rectos será bendita. Bienes y riquezas hay en tu casa, y su justicia permanece para siempre”. 4-Traen prosperidad, Salmos 37:25 “Joven fui, y he envejecido, y no he visto justo desamparado, ni su descendencia que mendigue pan”.
Somos mujeres escogidas para ser madres y no solo físicamente, sino también espiritualmente; seamos verdaderas discípulas del Señor siendo modelo de amor, valentía, fortaleza, fe, oración y alabanza. Recordemos que ser madres es nuestro primer ministerio y es una gran responsabilidad.
Hoy como hijos demos gracias a Dios por nuestras madres. Hay que amarlas y honrarlas como el Señor nos dice.
Alaba a Dios
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