Mi amado Señor, que el justo florezca como la palmera significa estar firme por encima de las circunstancias de la vida. Que veas en mí, un hijo recto, fuerte y sólido que ha aprendido a confiar y a esperar en ti cualquiera que sea la temporada que esté viviendo. Solo por tu Santo Espíritu tengo la fortaleza y vitalidad que necesito para seguir adelante, produciendo siempre frutos espirituales, siendo fiel hasta el final y enseñando a mi generación la experiencia de servicio a ti, desafiándolos a crecer en tu Presencia y florecer espiritualmente. Amén.
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Lee la Palabra de Dios
“Aun en la vejez fructificarán; estarán vigorosos y verdes, para anunciar que Jehová mi fortaleza es recto, y que en él no hay injusticia”. Salmos 92:14-15