El velo
2025-08-30

1. Oración inicial
«Padre, que se caigan de mis ojos espirituales las escamas que no me dejan ver la gloriosa presencia de tu Hijo en mí, que pueda conocer y entender plenamente que yo morí y ahora mi vida está en Cristo, donde también he resucitado para vida nueva. Amén»

2. Lee la palabra de Dios
“Y aun hasta el día de hoy, cuando se lee a Moisés, el velo está puesto sobre el corazón de ellos. Pero cuando se conviertan al Señor, el velo se quitará.”, 2 Corintios 3:15-16
“Pero cuando se conviertan al Señor, el velo se quitará. Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad. Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.”, 2 Corintios 3:16-18

3. Reflexiona
Muchos leen las escrituras y hablan de Jesús, pero no les ha sido revelado realmente; es como hablar de alguien que está lejano, de un familiar o un amigo cercano, hablando de algunas experiencias que otros le cuentan, incluso de manera detallada. Pero no hay un conocimiento de la persona; cuando la biblia habla de conocimiento, se usa la misma palabra que es para un encuentro íntimo entre una pareja, por ejemplo en Mateo 1:25: “Pero no la conoció hasta que dio a luz a su hijo primogénito; y le puso por nombre JESÚS.”
Hemos reflexionado que la función del Espíritu santo es «quitar el velo» para que podamos ver la realidad de quiénes somos en Cristo y cuál es la obra completa que Él ha hecho en nosotros: “Él me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber.” (Juan 16:14)
Lo anterior significa, que la Biblia da testimonio de Cristo, pero sólo el Espíritu nos puede revelar este conocimiento, que no es un conocimiento intelectual sino una experiencia viva de la Palabra de Dios en nosotros: Cristo mismo en cada creyente. Una unión íntima. Una vida en nosotros, que lo cambia todo, lo redime todo y lo transforma todo.
Necesitamos por tanto crecer en el conocimiento de Cristo, en esta gracia que se nos ha dado por fe. Por lo tanto, todos nosotros, quienes hemos sido unidos a Cristo, a la vid verdadera, tomamos de su sustancia y nos ha sido quitado el velo, entonces podemos ver y reflejar la gloria del Señor. El Señor, por medio de su Espíritu, nos hace más y más parecidos a él a medida que somos transformados a su gloriosa imagen. (2 Corintios 3:18, 2 Pedro 3:18).
Así que no basta solo con saber que Jesús murió por nosotros; también debemos comprender y experimentar que nosotros morimos con Él. Debido a que morimos y resucitamos con Él, el poder del pecado sobre nosotros ya no tiene señorío. Y nuestra vida ha sido transformada plenamente y completamente.

4. Alaba a Dios

5. Comparte
Escúchanos en Spotify
Puedes compartir este devocional en Facebook, Whatsapp, Twitter y LinkedIn