Sin divisiones
sábado, 24 de octubre de 2026
Oración
Amado Dios, produce en mí, por tu Espíritu, el mismo sentir de Cristo para enfocar mi mirada en la meta de ser hallado en Él y no en mi propia justicia, para que actuando en fe, junto con mis hermanos, expresemos la comunión del Espíritu en todo lo que hagamos. Amén
Lee la Palabra de Dios
“¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros? Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís.”, Santiago 4:1-2 “Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables;” 1 Pedro 3:8.
Reflexiona
¿Cuando causamos división? Cuando nos separamos de la cabeza que es Cristo, y nosotros queremos ser la cabeza, o tomar el lugar que no nos corresponde. (1 Corintios 1:10). Causamos división cuando dejamos que nuestros sentidos, que inducen a nuestros sentimientos, sean engañados y se coloque un sentir en nosotros, y este sentir, no sea el sentir de Cristo. Es decir que lo que guíe nuestra vida sea “yo siento”; este sentir equivocado ha destruido más congregaciones, familias y naciones que cualquier otra arma, allí inician las guerras: (Santiago 4:1-2).
Pablo advierte acerca de este asunto, en 2 Corintios 11:3 “Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo”; el llamado del Espíritu Santo es a no dejarnos llevar por lo que sentimos sino por fe, guiados por su Palabra.
Así que la meta es que todos lleguemos, que ninguno se quede: “hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;”, (Efesios 4:13)
Por esto, nos enseñamos, oramos unos por otros, para que nos sea concedido el entendimiento de la vida del Hijo, para que la fuente de nuestro obrar sea Cristo y por la acción conjunta, en amor, sea formado en todos nosotros. (Efesios 4:15)
En esto no habrá división porque operamos en un mismo sentir, en una misma mente pues sentimos lo mismo que Cristo: “completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa.” (Filipenses 2:2) y como consecuencia evidenciamos lo que dice el apóstol Pedro inspirado por el Espíritu: “Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables;” (1 Pedro 3:8).
Alaba a Dios
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