La vida y el futuro le pertenecen a Dios
jueves, 3 de septiembre de 2026
Oración
Señor, antes de empezar este día quiero entregarlo a ti, guíame en tus planes, enséñame a vivir con propósito, porque no estoy aquí solo para satisfacer mis ambiciones personales, no quiero postergar lo que tú me llamas a hacer, sé que todo está bajo tu control y quiero solo hacer tu voluntad buena, agradable y perfecta. Señor enséñame a vivir cada día dependiendo de ti, con fe y gratitud porque mi vida está en tus manos. En el Nombre de Jesús, amén.
Lee la Palabra de Dios
“No te jactes del día de mañana; Porque no sabes qué dará de sí el día”. Proverbios 27:1 “También les refirió una parábola, diciendo: La heredad de un hombre rico había producido mucho. Y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo dónde guardar mis frutos? Y dijo: Esto haré: derribaré mis graneros, y los edificaré mayores, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes; y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate. Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será? Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios”. Lucas 12:16-21
Reflexiona
La incertidumbre por el futuro nos puede volver jactanciosos. Recordemos Santiago 4:14-15 “cuando no sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece. En lugar de lo cual deberíais decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello”. Tenemos que reconocer la limitación humana frente al conocimiento y control del futuro.
El versículo de proverbios 27 nos advierte contra la arrogancia de planear nuestro futuro como si dependiera solo de nosotros. Planear no es malo, pues la Biblia también nos habla de la diligencia y saber administrar nuestro tiempo, lo que condena es la actitud de soberbia que olvida que la vida y el futuro le pertenecen a Dios.
Nunca podemos dar por sentado el mañana, porque el mañana no nos pertenece, a veces vivimos ansiosos cuando hacemos agendas, planeamos y soñamos con lo que vamos a hacer con nuestra vida futura, nos olvidamos cuán limitados y frágiles somos, como en el caso del rico insensato de la parábola. Nunca veía más allá de sí mismo. Era excesivamente egoísta. Si le sobraba algo, no pensaba en dárselo a alguien. En vez de negarse a sí mismo se afirmaba agresivamente a sí mismo; en vez de encontrar la felicidad en el dar, la buscaba en el guardar para sí. Nunca veía más allá de este mundo. Todos sus planes eran para esta vida.
Cuántos planean solo para esta vida, el tener una profesión, el negocio que van a establecer, la familia que van a formar y la fortuna que van a ganar, pero olvidan que el Señor nos puso aquí con un propósito y todo lo que hagamos es para amar y servir a otros con lo que somos y hacemos, nuestra vida es un regalo. Por eso debemos pensar en la eternidad. El que no quiere acordarse que hay una vida eterna está destinado a sufrir una trágica desilusión.
El peligro es jactarse y vivir como si el futuro estuviera bajo nuestro absoluto control, esto nos aleja de la dependencia de Dios. Recordemos lo que Jesús nos dijo en Mateo 6:34 “Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal”. Jesús nos aconseja que atendamos a las demandas de cada día según nos vayan llegando, sin preocuparnos acerca del futuro desconocido y de cosas que a lo mejor no suceden nunca. Vivir conscientes de que no controlamos el mañana nos lleva a la humildad, a la gratitud y a la confianza en Dios.
Alaba a Dios
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