Cuidar mi comunión para reflejar la Gloria de Dios en cada acción.

martes, 11 de agosto de 2026

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Oración

Padre celestial, gracias porque algunos tenemos la bendición de ser padres, gracias porque nos diste un padre terrenal y gracias por ser tú mi Padre perfecto. Hoy pongo mi vida en tus manos. Ayúdame a ser un reflejo fiel de tu amor, tus palabras y tus actos para quienes me rodean. Que mi comunión contigo sea tan profunda que, al igual que Moisés, otros puedan ver tu gloria resplandeciendo en mí. Amén
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Lee la Palabra de Dios

"Y aconteció que descendiendo Moisés del monte Sinaí... no sabía Moisés que la piel de su rostro resplandecía, después que hubo hablado con Dios." Éxodo 34:29
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Reflexiona

En el libro de Éxodo, vemos cómo Moisés descendió del monte con un rostro resplandeciente como resultado maravilloso de haber estado hablando con Dios. Ese brillo físico producto de una comunión profunda, es la muestra visible de la gloria de Dios en la vida del creyente. Dios desea que hoy mismo comencemos a reflejar esa gloria.

Sin embargo, para reflejar la gloria de Dios, debemos ser guardianes de su templo: nuestro cuerpo. Dios, como un buen Padre, nos pide cuidar lo que miramos, escuchamos y sentimos. Es a través de nuestros sentidos que podemos ser engañados o, por el contrario, afirmados en la fe. Si discernimos correctamente lo que entra al corazón, nuestra comunión se mantendrá intacta y nuestra vida se convertirá en un imán que atraerá a muchos hacia Jesús.

Por esta razón, como padre, presto mucha atención a lo que mi hijo pequeño mira, escucha y toma con sus manos, pues mi deseo constante es cuidarlo, también soy consciente de que mi tiempo con él es invaluable; es ahí donde él aprende a relacionarse y a regular sus emociones, pero sobre todo sé del impacto que tiene mi manera de vivir en él, por eso le pido a Dios que me permita ser un ejemplo de vida, para que lo que mi hijo vea en mí sea la imagen de Jesús: su amor, sus palabras y sus actos.

Esta misma dinámica ocurre en nuestra vida espiritual. Siempre habrá alguien observándonos, alguien que necesite de Cristo, y la mejor forma de compartir de Jesús es a través de nuestro ejemplo. Pero, ¿cómo dar un buen ejemplo? La mejor manera es permaneciendo en comunión con nuestro Padre.

Al igual que un niño aprende por imitación, nosotros somos transformados cuando permanecemos en la presencia de Dios: al mirarlo, escucharlo y sentirlo por medio de Su Palabra y el Espíritu Santo, nuestra nueva vida en Cristo empieza a tomar forma, y al igual que Moisés terminaremos reflejando la gloria de Dios. Por eso hermanos, cuidemos nuestra comunión para reflejar la Gloria de Dios en cada acción.

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Alaba a Dios

Alabanza: Cuidar mi comunión para reflejar la Gloria de Dios en cada acción.
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