Llevando la muerte de Cristo
jueves, 23 de julio de 2026
Oración
Padre, gracias por el poder que actúa en mí, llevándome a morir y con ello a vivir una nueva y mejor vida, la vida de tu Hijo; cuán grande gracia es, que siendo una simple vasija de barro, derrames en mí tan grandioso tesoro, tu Hijo Jesucristo, amén.
Lee la Palabra de Dios
“Y llamando a la gente y a sus discípulos, les dijo: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará.” Marcos 8:34-35
Reflexiona
Hablamos en el devocional de ayer, lo necesario que resulta no solamente conocer que el Señor murió por nuestros pecados, sino también saber que nosotros morimos juntamente con Él; esta muerte que es la negación a nosotros mismos, llevando nuestra cruz cada día para seguir a Jesus, es precisamente el paso a disfrutar de la nueva y eterna vida que está en Él.
De manera que, queridos hermanos, observaremos de manera práctica de qué forma podemos llevar esta muerte en nuestra vida carnal:
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En nuestro pensar. 2 Corintios 10:5 dice “derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo,” llevamos a la cruz cada pensamiento que ronda nuestra mente, disponiéndonos así para que no sea nuestra propia sabiduría la que nos lleve a tomar decisiones, sino mejor, el pensar de Cristo en la revelación del Espíritu Santo.
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En nuestro sentir. 2 Corintios 4:10-11 dice “llevando en el cuerpo siempre por todas partes la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestros cuerpos. Porque nosotros que vivimos, siempre estamos entregados a muerte por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal.” independientemente de lo que estemos sintiendo aún en nuestro cuerpo, sensaciones, atracciones, debilidades, tentaciones, presiones o afanes, dificultades o diferentes tribulaciones, podemos, por la gracia y el poder del Señor, declararnos muertos a ello llevando así la muerte de Jesús en nuestro sentir, y entonces demos paso a que la vida del Señor se manifieste en nosotros en toda paz, gozo, paciencia, esperanza, fortaleza y victoria.
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En nuestra cotidianidad. Gálatas 2:20 dice “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.” Esto es un intercambio total donde nuestra vida y decisiones quedan gobernadas por Cristo; es, en el poder del Espíritu Santo, disponer nuestra vida para que el obrar de Cristo se siga manifestando en nosotros diciendo cada día “Señor, que no se haga mi voluntad, sino la tuya”
Alaba a Dios
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