Fortaleza en la prueba

domingo, 19 de julio de 2026

01

Oración

Padre, gracias por tu Palabra donde me muestras tu gracia; gracias por el regalo de habitar en mí por tu Espíritu, y gracias porque esa gracia la puedo experimentar en mi vida por la revelación y el poder de tu presencia, amén.
02

Lee la Palabra de Dios

“Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.” Hebreos 4:15
03

Reflexiona

Emociones, sensaciones, sentimientos o pensamientos tan fuertes que nuestro cuerpo los termina manifestando de alguna manera, como por ejemplo, aceleraciones del corazón, boca seca, hormigueo, nerviosismo, tensión muscular, sudoración excesiva, entre otras. El hecho de pensar en algo que quizás puede pasar, en algo que quiero o deseo profundamente, de pronto imaginarnos qué sería de nuestra vida sin algo o alguien o también en algo que sé que me espera, pero que poco quiero, son, sin duda alguna momentos difíciles, pero que, en Cristo tenemos no solamente el ejemplo, sino también la fortaleza para resistir y superar.

En primer lugar, la Escritura nos dice, que no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino, uno que fue tentado en todo, pudiendo así entender y mejor aún, compadecerse de nuestras situaciones. En el caso del Señor Jesús, su momento angustiante, aquel en el que se encontró triste aún hasta la muerte y en el que su sudor era como grandes gotas de sangre, fue justo antes de ir a la cruz. Por la oración que Él le hace al Padre, entendemos que prefería no pasar por esa circunstancia tan difícil, pues dice “Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú.” Mateo 26:39.

Hermanos, el Señor Jesús mora en nuestros corazones por su Santo Espíritu y, en situaciones así, Él también nos conduce hacia momentos de intimidad en oración, donde con toda la libertad y confianza le podemos expresar al Padre todo aquello que pensamos y sentimos; de modo que, la invitación es a que, en esos momentos de tanta presión, no intentemos superarlos o resistirlos en nuestras propias fuerzas, pues si nos dejamos guiar por el Espíritu Santo, acercándonos al trono de la gracia, hallaremos el oportuno socorro (Hebreos 4:16); la Escritura testifica en el caso del Señor Jesús que “Y se le apareció un ángel del cielo para fortalecerle.” (Lucas 22:43)

04

Alaba a Dios

Alabanza: Fortaleza en la prueba
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