Mente renovada por Gracia
sábado, 7 de marzo de 2026
Oración
Padre Dios, hoy te pido que coloques tus pensamientos por la acción de tu Santo Espíritu en la mente de Cristo que me has dado por gracia, renovando así mi manera de pensar. Amén.
Lee la Palabra de Dios
"Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos." Isaías 55:8-9 "En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad." Efesios 4:22-24
Reflexiona
Es maravilloso comprender que por la gracia de nuestro Señor Jesucristo hemos recibido la mente de Cristo, una mente espiritual que nos permite entender los pensamientos de Dios, los cuales son altos y sublimes, y se diferencian de los nuestros, como escribió el profeta Isaías inspirado por el Espíritu Santo: “Mis pensamientos no son sus pensamientos, ni mis caminos sus caminos. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que sus caminos, y mis pensamientos más que sus pensamientos” (Isaías 55:8-9)
El gran problema del ser humano surge cuando, queriendo ser sabio en su propia opinión, se aparta del consejo divino que se encuentra en Proverbios 3:5-8: “Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas. No seas sabio en tu propia opinión; teme a Jehová, y apártate del mal; porque será medicina a tu cuerpo, y refrigerio para tus huesos.” Es justamente esa sabiduría en la propia opinión lo que causa tanto daño a los creyentes, pues después de recibir a Cristo y experimentar su gracia salvadora, muchos desean seguir viviendo su vida cristiana según su propio criterio, esperando ver la manifestación de la nueva vida en Cristo. Sin embargo, se estrellan con la cruda realidad de observar, más bien, las obras de la carne. Vivir de esta manera es una clara evidencia de que es la carne quien aún sigue gobernando. Por esta razón, el apóstol Pablo nos exhorta en Efesios 4:22-24 a despojarnos del viejo hombre, el cual está corrompido por los deseos engañosos, y a renovarnos en el espíritu de nuestra mente.
Por eso, hermanos, roguemos a Dios, para que nos conceda un espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de Cristo. Pidamos que Él, por medio de su Espíritu, alumbre los ojos de nuestro entendimiento para que podamos conocer cuál es la esperanza a la que nos ha llamado, cuáles las riquezas de la gloria de su herencia, y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros, los que creemos (Efesios 1:16-20).
Alaba a Dios
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