Luchando por la bendición
viernes, 28 de septiembre de 2018
Oración
Amado Dios, haz de mí un instrumento tuyo, para que donde quiera que yo vaya haga siempre tu santa voluntad. Quiero permanecer asido de tu mano y jamás soltarte, porque sé que solo en tí encontraré la bendición para mi vida. Siempre estaré dispuesto a darte la gloria, la honra y el honor. Gracias Señor por todas tus bendiciones, amén.
Lee la Palabra de Dios
“Así se quedó Jacob solo; y luchó con él un varón hasta que rayaba el alba. Y cuando el varón vio que no podía con él, tocó en el sitio del encaje de su muslo, y se descoyuntó el muslo de Jacob mientras con él luchaba. Y dijo: Déjame, porque raya el alba. Y Jacob le respondió: No te dejaré, si no me bendices. Y el varón le dijo: ¿Cuál es tu nombre? Y él respondió: Jacob. Y el varón le dijo: No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel; porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido. Entonces Jacob le preguntó, y dijo: Declárame ahora tu nombre. Y el varón respondió: ¿Por qué me preguntas por mi nombre? Y lo bendijo allí.”, Génesis 32:24-29
Reflexiona
Las bendiciones de Dios están a nuestro alcance, pero muchas veces tendremos que luchar por ellas. El episodio con Jacob nos enseña que Dios nos bendecirá. Si verdaderamente queremos la bendición tenemos que estar dispuestos a luchar por ella.
Jacob huye de su hermano Esaú, quien quería matarlo porque le quitó la bendición de la primogenitura. Jacob vivió por un tiempo con su tío Labán y Dios lo prosperó, pero llego el día cuando Dios le dijo que tenía que regresar a su tierra, y en obediencia Jacob regresó. Envió un mensaje a Esaú para informarle que estaba en camino y la respuesta fue alarmante. Jacob tuvo gran temor y se angustió, pero esta vez no huyó porque él confió en la promesa de Dios. Clamó a Dios reconociendo que no era merecedor de todas las bendiciones que había derramado sobre él; sólo buscaba su protección.
La oración es imprescindible para recibir la bendición pero muchas veces cuando oramos pedimos que Él apruebe nuestra voluntad, y se nos olvida someternos a sus mandamientos. Por eso la Biblia dice: “Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites”. (Santiago 4:3)
Tal fue la bendición a Jacob que ya no se llamaría “suplantador”, sino Israel, o sea “Dios prevalece”. Esto nos demuestra notoriamente que Dios no mira nuestro pasado; Dios mira lo que podemos llegar a ser. La Palabra de Dios nos dice: “Pero Esaú corrió a su encuentro y le abrazó, y se echó sobre su cuello, y le besó; y lloraron.” (Génesis 33:4). El encuentro con su hermano después de 20 años, que Jacob tanto temía, no sucedió como él pensó sino como Dios había planeado, una escena de perdón, reconciliación y restauración de la familia. Esto es lo que Dios busca de su pueblo; que esté dispuesto a perseverar en toda ocasión con oración y ruego, pues Dios probará nuestra fuerza espiritual.
Hermano, en situaciones difíciles no podemos desmayar ni desanimarnos, tenemos que perseverar y reclamar la bendición de Dios asidos de Él diciéndole: “No te dejaré, si no me bendices” y con seguridad recibiremos.
Alaba a Dios
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