Amargo

jueves, 10 de mayo de 2018

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Oración

Señor, a ti te entrego toda situación perturbadora y difícil, se que tú colocarás en mí la voluntad para perdonar y sacar fuera de mí todo resentimiento contra alguien o algo, sanando mi heridas. Amén.
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Lee la Palabra de Dios

“Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados;” Hebreos 12:15
03

Reflexiona

En el diccionario se define la amargura como un “sentimiento duradero de frustración, resentimiento o tristeza, especialmente por haber sufrido una desilusión o una injusticia.”; en la Biblia se traduce como ajenjo (del hebreo rosh, Strong 7219 y del griego ápsinthos, Strong 894), la cual alude a una planta con la que en tiempos bíblicos se elaboraba una poción muy amarga, y en el contexto de este pasaje al hecho de que esta amargura es como un veneno que contamina y se expande hacia otros.

Por lo tanto, si mantenemos un sentimiento durante mucho tiempo de dolor, rabia o frustración, esto nos puede conducir a la amargura del corazón, que contamina nuestro interior y se puede extender hacia otros, causando un daño parecido al producido por un veneno. El único antídoto eficiente a esta situación es el perdón, el cual debe ser inmediato.

Es comprensible que no podamos inmediatamente asimilar una situación y tener una reacción espontánea adecuada, pero lo que no debemos hacer es mantenerla en el tiempo, tomando demora, frente a algo que inmediatamente debemos llevar en oración.

La actitud frente a una ofensa, humillación o situación caótica debe ser la de orar y perdonar. Así evitamos que, al dejarla sin el trato en la presencia del sanador, nos conlleve a vivir con un dolor profundo, contaminante y amargo.

04

Alaba a Dios

Alabanza: Amargo
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