No se inquieten por nada
martes, 1 de noviembre de 2016
Oración
Señor te entrego a ti toda preocupación, todo afán que intranquilice mi alma, deposito toda mi confianza en ti, sabiendo que tú tienes el poder para transformar toda situación para gloria y alabanza de tu nombre, gracias porque me prometes cuidarme. Amén
Lee la Palabra de Dios
"Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.", Filipenses 4:6-7
Reflexiona
Preocuparse es dejar de colocar en nuestros planes a Dios y sus promesas. Cuando el salmista está diciendo “por qué te turbas dentro de mi”, se refiere a una preocupación interna, que causa angustia y la respuesta de su oración concluye en esperar confiadamente en Dios. Esperar confiadamente en Dios significa, que una vez que llega el problema o necesidad, inmediatamente nos arrodillamos y entregamos a Dios toda angustia o preocupación, derramando nuestro corazón delante de Él; sólo nos levantaremos cuando tengamos a cambio, esa paz que sobrepasa todo entendimiento. Solamente hasta que tengamos paz y tranquilidad, podemos escuchar su voz a través de su Palabra y tomar decisiones acertadas. No podemos escuchar su voz en medio del ruido de nuestras preocupaciones y afanes, necesitamos buscar su calma, en su presencia, y luego Él nos mostrará el camino que debemos seguir. No podemos tomar decisiones en medio de la tristeza, la ansiedad, la preocupación, el desánimo, sometidos a nuestras emociones y sentimientos. Busquemos la calma en medio de la tempestad que sólo Cristo puede realizar. Al final, Él es único quien tiene el poder de cesar la tormenta.
Alaba a Dios
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