Un caminar digno
martes, 15 de marzo de 2016
Oración
Señor, quiero caminar dignamente, para que otros vean tu presencia en mí. Tú me has dado ejemplo para que siga tus pisadas. Quiero andar en pureza y santidad. Amén.
Lee la Palabra de Dios
“Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz; un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos”.
Reflexiona
Dios nos exhorta a través del apóstol Pablo a tener vidas dignas del llamado que hemos recibido. Esto incluye ciertas cualidades en el trato con los demás, humildad, gentileza, paciencia, comprensión y mucho amor. Los demás observan nuestra vida. Preguntémonos ¿Cuánto pueden ver los otros, a Cristo en nosotros?
La unidad de un cuerpo no se consigue por sí sola, debemos amar y aceptar a los demás tal como son y no causar divisiones. Concentrémonos más en lo que nos une que en las diferencias: un cuerpo, un Espíritu, una misma esperanza, un Señor, una fe, un bautismo. Entendamos que somos un cuerpo y cada uno se complementa con el otro. Lo que me falta a mí, lo tiene mi hermano.
Andar es caminar alrededor de Cristo, siguiendo sus pisadas, gozando de su compañerismo, de su amor, de todas sus riquezas y bendiciones, nos llama a ser tolerantes y compasivos con los demás, a dar un debido uso a los dones con que hemos sido dotados, para fortalecer la iglesia, nos llama a la pureza y santidad, a andar en amor como hijos de luz. Él está por todos y en todos, mostrando su presencia activa en el mundo. Caminemos entonces con dignidad representando bien a Jesús.
Alaba a Dios
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