Jesús digno de nuestra alabanza

lunes, 7 de diciembre de 2015

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Oración

Señor Jesucristo tú eres digno de honor, honra, gloria y alabanza. Tú que con gran poder calmaste la tormenta en el mar de Galilea, en una noche oscura para tus discípulos, pero tú estabas allí. Hoy puedes cambiar toda oscuridad, toda tormenta en el corazón del ser humano, porque todo lo creado está bajo tu dominio. Te amo Señor. Amen
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Lee la Palabra de Dios

"Y entrando él en la barca, sus discípulos le siguieron. Y he aquí que se levantó en el mar una tempestad tan grande que las olas cubrían la barca; pero él dormía. Y vinieron sus discípulos y le despertaron, diciendo: ¡Señor, sálvanos, que perecemos! Él les dijo: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe? Entonces, levantándose, reprendió a los vientos y al mar; y se hizo grande bonanza. Y los hombres se maravillaron, diciendo: ¿Qué hombre es éste, que aun los vientos y el mar le obedecen?"
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Reflexiona

Los hombres que iban con Jesús en una noche tormentosa, le preguntaron algo que debe llamarnos la atención: ¿Qué hombre es éste? Si la humanidad se hiciera esta pregunta, comenzaría a ver quién es Jesús.

El Señor y sus discípulos estaban atravesando el Mar de Galilea en dirección a la región de los gadarenos cuando se produjo una gran tormenta, imaginemos un viento violento que causó tal turbulencia, que las olas cubrían la barca de madera. Hasta los experimentados marineros a bordo estaban seguros de que su muerte era inminente.

Pero el relato nos dice que Jesús dormía. Estaba descansando tranquilamente durante una tormenta tan espantosa, que el escritor escogió la palabra griega “seísmos” para describirla. (La frase “actividad sísmica”, que se utiliza para referirse a los terremotos, viene de la misma raíz).

¿Qué hombre es éste, que puede dormir mientras la barca es sacudida? La respuesta es: Aquel que creó los mares, y que sabe cómo se forma una tormenta y qué energía hace que una ola se mantenga en movimiento. Ese es el hombre, un ser divino revestido de humanidad que reprendía a los vientos y al mar para que se calmaran perfectamente.

La Biblia dice que tanto el viento como las aguas se calmaron al instante. Tal es el poder de Jesús, el Creador y Señor del universo. Pr tanto Él es el único digno de gloria, honra y alabanza, lo dice en Ap 5.12 “que decían a gran voz: El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza.

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Alaba a Dios

Alabanza: Jesús digno de nuestra alabanza
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