Los buenos y los malos necesitan de Cristo. Parte 2
2026-01-02

1. Oración inicial
«Padre gracias porque nos has dado un regalo maravilloso e inmerecido, a tu propio Hijo unigénito, para que creyendo en él, tengamos vida eterna, seamos unidos a ti, en Cristo Jesús. No hay condenación para los que creen en Jesús, pues ahora somos tuyos y nadie nos arrebatará de tu mano. Amén.»

2. Lee la palabra de Dios
“Llegó entonces a Éfeso un judío llamado Apolos, natural de Alejandría, varón elocuente, poderoso en las Escrituras. Este había sido instruido en el camino del Señor; y siendo de espíritu fervoroso, hablaba y enseñaba diligentemente lo concerniente al Señor, aunque solamente conocía el bautismo de Juan. Y comenzó a hablar con denuedo en la sinagoga; pero cuando le oyeron Priscila y Aquila, le tomaron aparte y le expusieron más exactamente el camino de Dios. Y queriendo él pasar a Acaya, los hermanos le animaron, y escribieron a los discípulos que le recibiesen; y llegado él allá, fue de gran provecho a los que por la gracia habían creído; porque con gran vehemencia refutaba públicamente a los judíos, demostrando por las Escrituras que Jesús era el Cristo”, Hechos 18:24-28

3. Reflexiona
En Hechos 18:24-28, vemos el caso de Apolos, quien necesitaba el mensaje verdadero, preciso y como dice la escritura “más exactamente el camino de Dios”, para poder ser salvo, sus buenas obras y su gran conocimiento no eran garantía de salvación sino solo el nuevo nacimiento, por el Espíritu.
En Hechos 19:1-7 está el caso de otros 12 hombres, “Aconteció que entre tanto que Apolos estaba en Corinto, Pablo, después de recorrer las regiones superiores, vino a Éfeso, y hallando a ciertos discípulos, les dijo: ¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando creísteis? Y ellos le dijeron: Ni siquiera hemos oído si hay Espíritu Santo. Entonces dijo: ¿En qué, pues, fuisteis bautizados? Ellos dijeron: En el bautismo de Juan.
Dijo Pablo: Juan bautizó con bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyesen en aquel que vendría después de él, esto es, en Jesús el Cristo. Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús. Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban. Eran por todos unos doce hombres.”
Entonces nosotros que tenemos el Espíritu Santo, es necesario que prediquemos como Pablo le dice a Timoteo: “que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. ” (2 Timoteo 4:2), a todos, buenos y malos, sin hacer acepción de personas, como lo dijo Pedro cuando fue a anunciar el evangelio a la casa de Cornelio “Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas,” (Hechos 10:34).
Pero necesitamos hacerlo con precisión, como lo hicieron Priscila y Aquila con Apolos, esa precisión está en el poder del Espíritu Santo, en el sello que recibimos al creer en Cristo y ser unidos a él. Pasar de, como se menciona sobre Apolos, que “solamente conocía el bautismo de Juan” a ser sellados con el Espíritu Santo. Hacerlo como Pablo les enseñó, el bautismo esencial es la unión con Cristo, porque el que se une al Señor un Espíritu es con él (1 Corintios 6:17).
Predicar a Cristo es invitar a las personas a recibir el Espíritu Santo, cuando confiamos en Cristo, ir a la cruz para ser unidos a la vida de Cristo.
El punto central, es que tanto buenos como malos, necesitan nacer de nuevo, de agua y espíritu (la palabra y el Espíritu Santo), por esto necesitamos con urgencia, predicar el evangelio sin hacer acepción de personas ni excepción de oportunidades.

4. Alaba a Dios

5. Comparte
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