Enseñando quién es Dios a las nuevas generaciones
2026-02-07

1. Oración inicial
«Padre, reconozco que tengo una gran responsabilidad pero sé que también no la puedo cumplir en mis fuerzas, te necesito a Tí, necesito Tu guía, pues sólo Tú puedes poner en mi corazón el anhelo constante de enseñarle a mis hijos y a ésta nueva generación lo vital que es conocerte y tener una relación de amor contigo. Ayúdame Espíritu Santo de Dios a no sólo enseñar acerca de Jesús con mis palabras sino también con mis actos. Amén.»

2. Lee la palabra de Dios
«Pero murió Josué hijo de Nun, siervo de Jehová, siendo de ciento diez años. Y lo sepultaron en su heredad en Timnat-sera, en el monte de Efraín, al norte del monte de Gaas. Y toda aquella generación también fue reunida a sus padres. Y se levantó después de ellos otra generación que no conocía a Jehová, ni la obra que él había hecho por Israel.» Jueces 2:8-10
«Oh Dios, con nuestros oídos hemos oído, nuestros padres nos han contado, La obra que hiciste en sus días, en los tiempos antiguos.» Salmos 44:1

3. Reflexiona
Cuando conocemos al Señor Jesús y tenemos la oportunidad de formar nuestro propio hogar hay un deseo ardiente que surge en nuestro corazón y es el de enseñar a nuestros hijos la Palabra de Dios. Queremos formar hombres y mujeres temerosos del Señor para que cuando sean grandes no se dejen desviar por la locura de éste mundo. Sin embargo, nos vemos diariamente enfrentados a una realidad en la que Cristo no es el centro de lo que se ve reflejado en el mundo, pues vemos que éste sólo nos presenta como un fruto delicioso: el vivir sin reglas, el dejar relucir nuestros deseos y pasiones, la desobediencia a la autoridad y mentiras que disfrazan como verdades. Sin darnos cuenta la locura del mundo al cuál nuestros hijos se ven enfrentados pareciera ser más imponente que la Palabra de Dios, entonces es donde debemos empezar a cuestionarnos y tomar acción sobre lo que estamos haciendo para contrarrestar todas estas mentiras que vemos a diario con la Verdad del evangelio.
En la biblia vemos 2 ejemplos muy conocidos que nos muestran la problemática mencionada anteriormente, en el caso citado en el libro de Jueces vemos las acciones que tomaron aquellos padres de familia del pueblo de Israel con respecto a lo que quisieron enseñarle a sus hijos, claramente en esas enseñanzas no estuvo como centro Dios, pues vemos que la Biblia nos muestra que aquella generación que se levantó después de Josué no conocía a Jehová ni las obras que Jehová había realizado, ésto nos muestra la falta de intencionalidad a la hora de cimentar a aquella nueva generación en la Palabra del Señor. En el lado opuesto vemos lo que cita el Salmista, pues aquellos hijos aunque no habían visto con sus ojos la obra de Dios, habían tenido la oportunidad de escuchar de boca de sus padres las maravillas hechas por el Señor. Qué hermoso seguir éste ejemplo pues claramente es el cumplimiento de un mandato recibido por el Señor y manifestado desde los primeros tiempos: «Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas.» Deuteronomio 6:6-9
Hermanos, tenemos una responsabilidad muy grande con nuestros hijos, sean grandes o pequeños, nuestro deber como padres es enseñarles la Palabra de Dios en todo momento, antes de acostarnos, de comer, incluso cuando nos levantemos, pues cualquier situación es adecuada para recordar la grandeza de nuestro Dios. Que cuando lleguemos al cielo y el Señor nos pregunte si cumplimos con éste mandato nuestra respuesta sea que incansablemente le enseñamos a nuestros hijos acerca de quién es Dios y las grandes obras que Él ha hecho.

4. Alaba a Dios

5. Comparte
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