Dios satisfacción del alma. Parte 2
2026-02-02

1. Oración inicial
«Gracias Padre por recordarme que en Cristo hay plenitud, que con Él lo tengo todo, y es que en esta vida nada se compara a Tí Jesús, pues Tú excedes todo valor. Espíritu Santo de Dios ayúdame a tener siempre presente esta verdad, cuando esté pasando por desiertos o tormentas, cuando mi vida esté en calma o en tempestad, que en todo tiempo mi alma te bendiga y te alabe y que recuerde que mis ojos no deben estar puestos en lo pasajero de la vida, sino que deben estar puestos en lo eterno, en Cristo Jesús, quien es satisfacción para mi alma. Amén.»

2. Lee la palabra de Dios
“Como de meollo y de grosura será saciada mi alma, Y con labios de júbilo te alabará mi boca, Cuando me acuerde de ti en mi lecho, Cuando medite en ti en las vigilias de la noche. Porque has sido mi socorro, Y así en la sombra de tus alas me regocijaré. Está mi alma apegada a ti; Tu diestra me ha sostenido.” Salmos 63:5-8

3. Reflexiona
En el devocional de ayer vimos cómo para Jesús el tener tiempo de intimidad con Su Padre era vital, y queremos aclarar que no debemos reducir los tiempos de intimidad con Dios a aquellos instantes en los que nos disponemos a orar en nuestra habitación, pues como expresa el Salmista, él no sólo busca a Dios cuando está en su lecho, cama, ni tampoco sólo en la noche, pues le vemos manifestar en diferentes pasajes que la necesidad de buscar a Dios surge en todo momento: “Bendeciré a Jehová en todo tiempo; Su alabanza estará de continuo en mi boca.” (Salmos 34:1) Lo que el Señor desea es que en todo tiempo le tengamos presente, pensemos en Él, y estemos meditando en Su Palabra.
Hermanos, ¿Queremos tener un alma satisfecha? La Palabra de Dios nos recuerda que sólo podremos encontrar esa satisfacción en Dios, refugiándonos en Él, por eso vemos a David expresando que sólo al estar en esa intimidad con Dios su alma encontraba satisfacción, incluso manifiesta que Dios lo satisface más que un suculento banquete pues Dios era su comida y su bebida, su sustento, y de la misma manera el Señor para cada uno de nosotros debe ser más que suficiente. Sin importar la situación que estemos pasando Dios nos recuerda que la satisfacción que estamos buscando no se encuentra en lo material o lo efímero de este mundo, se encuentra en Él, pues sólo en Cristo hay plenitud: “Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad.” Colosenses 2:9-10.

4. Alaba a Dios

5. Comparte
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