Dios de pactos. Parte 1
2026-01-13

1. Oración inicial
«Padre, gracias porque me has incluido en Cristo. En él estoy completo y no me hace falta nada, pues por el pacto eterno sellado con su preciosa sangre derramada en la cruz, tengo al Hijo y por tanto tengo la vida eterna. Ayúdame a compartir esta gracia con los que no tienen verdadera vida. Para gloria de tu nombre, amén.»

2. Lee la palabra de Dios
“De igual manera, después que hubo cenado, tomó la copa, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama”, Lucas 22:20
“Al decir: Nuevo pacto, ha dado por viejo al primero; y lo que se da por viejo y se envejece, está próximo a desaparecer.” Hebreos 8:13

3. Reflexiona
Siempre hemos expresado que Dios nos llama a tener una relación personal con él, pero la doctrina bíblica expresa algo mucho más sustancial y trascendente. Es decir mucho más orgánico, íntimo y profundo. (Efesios 5:30-32)
Observemos por ejemplo, que para los profetas el problema de Dios con su pueblo es que el pacto fue quebrantado “No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un marido para ellos, dice Jehová” (Jeremías 31:32), mostrando a Israel como una esposa infiel que quebrantó el pacto.
Pero ya que ese antiguo pacto no fue eficaz y reveló la incapacidad del hombre de cumplirle a Dios, entonces, Él provee un nuevo pacto, uno incondicional y eternamente perdurable, que no depende del hombre, sino de Dios completamente; entonces profetizando este nuevo pacto, dice la escritura: “Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo” (Jeremías 31:33).
Este nuevo pacto tiene fundamento legal y eterno, no depende de nuestros sentimientos, es inmutable, define nuestra identidad, destino y misión, y es el Hijo quien lo cumple, lo ejecuta y lo sostiene. ¿Y nosotros?
Pues lo primero es que nosotros, eramos ajenos a los pactos de la promesa, pero ahora somos el pueblo del pacto por la iniciativa soberana de Dios, y solo por la fe en Cristo, mediante un nuevo nacimiento, somos incluidos en él, colocados en él, unidos a él. Este énfasis de “incluidos”, “colocados”, “unidos” es clave para entender la más profunda base del evangelio: Somos una nueva creación “en” Cristo. (Efesios 2:12-13)
Por esta razón en el nuevo testamento aparece aproximadamente 164 veces la palabra “en” Cristo, pues esto corrobora nuestra inclusión en Cristo, mediante el nuevo pacto, de manera orgánica, objetiva, real e inquebrantable. (Efesios 5:30,32).
Tu, yo, y todo el que cree es unido a Cristo: “aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz”, (Efesios 2:15), un solo y nuevo hombre, en Cristo, un nuevo nacimiento por el Espíritu: “Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu.” (1 Corintios 12:13). Este es el sentido y significado verdadero del bautismo del Espíritu Santo.
Por lo tanto, no estamos renovando una relación con Dios, somos una nueva creación, entramos por gracia por medio de la fe, por un acto soberano de Dios, en su Hijo amado y somos, vivimos y nos movemos en Él.
Mañana reflexionaremos en las implicaciones de esta realidad de haber sido colocados en el pacto “en” Cristo Jesús.

4. Alaba a Dios

5. Comparte
Escúchanos en Spotify
Puedes compartir este devocional en Facebook, Whatsapp, Twitter y LinkedIn
