Quiero bogar contigo mar adentro
2026-02-26

1. Oración inicial
«Señor, gracias por llevarme a bogar mar adentro en mi relación contigo, cuando escucho Tu voz y acepto Tu llamado encuentro algo precioso, Tu Presencia, que es la única que acalla mi alma, aquieta mis pensamientos y equilibra mis sentimientos. Señor, llévame cada día a sumergirme en Tu Palabra. Amén.»

2. Lee la palabra de Dios
“Aconteció que estando Jesús junto al lago de Genesaret, el gentío se agolpaba sobre él para oír la palabra de Dios. Y vio dos barcas que estaban cerca de la orilla del lago; y los pescadores, habiendo descendido de ellas, lavaban sus redes. Y entrando en una de aquellas barcas, la cual era de Simón, le rogó que la apartase de tierra un poco; y sentándose, enseñaba desde la barca a la multitud. Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar. Respondiendo Simón, le dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; mas en tu palabra echaré la red. Y habiéndolo hecho, encerraron gran cantidad de peces, y su red se rompía.” Lucas 5:1-6

3. Reflexiona
La Biblia no nos declara el motivo por el cual Simón Pedro, Andrés, su hermano, y Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, estuvieron toda la noche tratando de pescar, podríamos deducir que la necesidad de ellos debía ser bastante grande para no haber desistido en toda la noche de hacer dicha labor; cuando pienso en ésto y me pongo en el lugar de Simón Pedro, quien seguramente por su temperamento sanguíneo podría haber sido el que más desanimado, frustrado y cansado se sentía, logro entenderlo, pues también he experimentado ese sentimiento de cansancio y frustración cuando después de haber intentado realizar alguna labor, con todas mis fuerzas, no obtengo el resultado que espero. Pero si analizamos detalladamente lo que pasó ese día en la vida de Pedro, encontraremos lo que podríamos llamar, una perla, pues aunque bien es cierto que inicialmente Pedro no obtuvo peces, encontró algo superior y mucho más valioso e importante que lo que produce una pesca, encontró a Jesús, y con la llegada de Jesús encontró un fruto que no perece sino que permanece para siempre (Gálatas 5:22-23)
Hermanos, quizás en este día estamos como Pedro, tratando de pescar en nuestras fuerzas y sin lograr “nada”, pero la Palabra de Dios nos exhorta a que en medio de aquella situación que estamos enfrentando devolvamos nuestra mirada hacia Jesús y veamos lo que Él está haciendo en nuestras vidas, incluso, por medio de esa situación que parece abrumadora. Cuando seguimos la voz de Jesús y bogamos mar adentro, es decir, nos sumergimos en intimidad con Él, el resultado logra ser extraordinario, pues le conocemos más, vemos Su Poder, al estar en Su Presencia no sólo se nos quita todo ese peso que nos carga y quita fuerzas, sino que también nos permite hallar en Él descanso, nuevas fuerzas y esa paz que sobrepasa todo entendimiento y que es la única que guarda, protege, cuida, nuestros pensamientos y corazones en Cristo Jesús (Filipenses 4:7-9). Hoy, regresemos nuestra mirada hacia Jesús y digámosle: Señor, yo quiero bogar contigo mar adentro.

4. Alaba a Dios

5. Comparte
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