Recuerda quién eres
2026-02-06

1. Oración inicial
«Padre, que nunca permita que la voz del mundo sea más fuerte que lo que me has enseñado en Tu Palabra. Que tú Espíritu Santo me recuerde en todo momento quién soy en Cristo Jesús, para qué he venido a esta tierra y el futuro glorioso que me espera junto a Ti. Amén.»

2. Lee la palabra de Dios
«Los filisteos juntaron sus ejércitos para la guerra, y se congregaron en Soco, que es de Judá, y acamparon entre Soco y Azeca, en Efes-damim. También Saúl y los hombres de Israel se juntaron, y acamparon en el valle de Ela, y se pusieron en orden de batalla contra los filisteos… Salió entonces del campamento de los filisteos un paladín, el cual se llamaba Goliat, de Gat, y tenía de altura seis codos y un palmo… Y se paró y dio voces a los escuadrones de Israel, diciéndoles: ¿Para qué os habéis puesto en orden de batalla? ¿No soy yo el filisteo, y vosotros los siervos de Saúl? Escoged de entre vosotros un hombre que venga contra mí.» 1 Samuel 17:1-2, 4, 8

3. Reflexiona
Cuántas cosas vemos y oímos a diario en este mundo que terminan impactando nuestros pensamientos, sentimientos y hasta acciones. Esto le pasó al pueblo de Israel, quienes al dejarse llevar por lo que veían y oían decir a Goliat, sus corazones desmayaban y terminan haciéndoles olvidar que ellos eran el pueblo de Dios.
A diario tú y yo nos vemos enfrentados a lo mismo, pues al oír por ejemplo rumores de guerra nuestro corazón se angustia, o si vemos crisis económicas pensamos qué haremos para sostener a nuestras familias. En esos momentos, al fijarnos en ese Goliat que representa al mundo, terminamos dejando a Dios de lado, olvidando Sus promesas, Su fidelidad y la Verdad de Su Palabra. Hasta que se levanta un David en medio de nosotros, inspirado por el Espíritu Santo de Dios, y nos recuerda quiénes somos: hijos de Dios como lo afirma Gálatas 3:26 «pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús;»; cuál es nuestro propósito en esta tierra: glorificarle a Él como dice Isaías 43:7 «todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los formé y los hice.»; y para dónde vamos: a disfrutar de la Presencia de Dios por la eternidad como vemos era la confianza de aquellos hombres y mujeres descritos en Hebreos 11:13-16 «Conforme a la fe murieron todos estos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra. Porque los que esto dicen, claramente dan a entender que buscan una patria; pues si hubiesen estado pensando en aquella de donde salieron, ciertamente tenían tiempo de volver. Pero anhelaban una mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad.»
Hermanos, éstos tiempos son difíciles, parecieran estar llenos de incertidumbre, pero ese pensamiento no debe estar presente en nosotros los creyentes pues nuestra esperanza está en el Señor, confiamos en que Él nos sustenta y nos cuida a diario.

4. Alaba a Dios

5. Comparte
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